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Apologética siglo XXI ¿Es la Biblia un libro confiable? III

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En las entradas anteriores hemos tratado de demostrar la confiabilidad de los escritos bíblicos, pero nos hemos centrado, más que nada en el Nuevo Testamento, ya que la veracidad de la existencia de Jesús y sus actos son más que fundamentales para nuestra fe.

En este post vamos a enfocarnos brevemente en el Antiguo Testamento. Del cual hay mucho para decir.

La importancia de los escribas

Así como vimos la conservación del texto del Nuevo Testamento, podemos decir que el proceso de copiado del Antiguo fue aun más riguroso. Los judíos contaban con el oficio del escriba, quien se encargaba de realizar la escritura y copia de los documentos. Ya mencionamos que la copia de los textos se hacía necesaria ante el desgaste propio de los materiales usados en la escritura, tanto los papiros como las tintas. Los escribas judíos tenían un intrincado ritual para realizar las copias, contaban letras, palabras y frases; si alguno de ellos no concordaba, el ejemplar se desechaba, tal era el celo que ponían al copiar.

 Antes del descubrimiento de los llamados rollos del Mar Muerto, los manuscritos más antiguos del texto hebreo datan del siglo IX de nuestra era, lo que significaba una gran distancia con los textos autógrafos y aumentaba la posibilidad de corrupción. Al encontrarse los rollos en Qunram, entre ellos había manuscritos datados en el siglo tercero antes de Cristo, al comparar esos textos tan antiguos con los manuscritos que se tenían fue asombroso ver que no habían sido alterados a pesar de los mil años de diferencia entre ellos. Esto nos da una pequeña idea de la tarea de conservación de la pureza del texto, realizada por los escribas

La cuestión histórica

Muchos escépticos argumentan en contra de la veracidad histórica del texto hebreo, insistiendo que no hay descubrimientos arqueológicos que prueben muchas de las aseveraciones bíblicas. Antes que nada, dejemos en claro que la Biblia no es y nunca pretendió ser un libro de historia, sino un texto que contiene historias, habiendo en algunos casos, baches de siglos sin registro histórico. No hay una sistematización histórica en el texto completo, aunque sí lo vemos en porciones tales como los libros históricos propiamente dichos.

Con respecto a las pruebas, nadie verá nada donde no quiere encontrar nada. Los prejuicios son de varias índoles, desde los que desacreditan la Biblia por cuestiones de incredulidad religiosa; los pro nazis (o proto nazis) de las escuelas alemanas que alegaban que eran textos míticos, justamente por tener procedencia judía, hasta los modernos musulmanes, que no quieren ver en los descubrimientos arqueológicos nada referido a los judíos porque eso le daría validez a su pretensión sobre la tierra.

Es verdad que no tenemos pruebas arqueológicas sobre muchas cosas, TODAVÍA, resalto esa palabra porque, si bien hay cosas no demostradas, tenemos muchas que se han ido descubriendo. Por ejemplo, durante mucho tiempo los escépticos decían que los hititas eran un invento judío, que nunca habían existido, hasta fines del siglo XIX cuando se descubre por primera vez que había habido un reino heteo. En la actualidad, tras más de un siglo, nadie duda de la existencia de los hititas y tenemos múltiples hallazgos que demuestran lo que en la Biblia estuvo escrito durante milenios.

Así como hay algunos hoy que niegan el holocausto judío en manos de los nazis, hay quienes alegan que no hubo cautiverio babilónico. Con respecto a esto tenemos las ostracas de Laquis, que son cartas escritas sobre barro cocido y que son anteriores a caer, la ciudad, en manos de los babilonios. Desde ese descubrimiento ha habido varios más que comprueban la veracidad del cautiverio babilónico.

El obelisco negro de Salmasar III relata que Jehú, rey de Israel le rindió tributo.

El cilindro de Nabónido menciona a su hijo Belsasar como corregente del imperio babilónico, este último es el que se menciona en el libro de Daniel como quien recibe la escritura en la pared, hasta ese momento los escépticos decían que Belsasar no había exitido.

Durante la última década del siglo XX se encontró la Estela de Dan, que data de finales del siglo IX antes de Cristo, donde se menciona al rey de Israel y a su aliado, un rey de la casa de David, es la primera inscripción, fuera de la Biblia, que menciona a David. Este hallazgo causó gran revuelo, idas y venidas por poder ser de respaldo a la pretensión judía.

La Estela de Merenptah contiene la más antigua referencia egipcia de los hebreos en tierra de Canaán.

Podemos mencionar muchos más, pero por cuestión de espacio no lo haremos. Si bien muchas de las historias, no tienen todavía respaldo arqueológico, no existe tampoco ningún descubrimiento que refute a la Biblia, lo único que se puede encontrar son discrepancias en términos de tiempo, pero tampoco tenemos las fechas exactas en la Biblia, por lo que estas discrepancias son irrelevantes.

El cumplimiento profético

Una de las cuestiones que más respaldan la veracidad del Antiguo Testamento es la enorme cantidad de profecías cumplidas literalmente. Cuando tenemos ante nosotros un texto que ha probado su exactitud profética no podemos dudar de su veracidad

Las profecías acerca de Jesús

Es tan impresionante la descripción que hace el Antiguo Testamento, que podemos reconstruir de la vida, obra, muerte y resurrección de Jesús con las profecías que contiene: sería descendiente de David, nacería de una virgen, en Belén; huiría a Egipto, habría duelo por la muerte de los niños en Belén, viviría en Galilea, enseñaría en parábolas, sería rechazado por su pueblo, sería traicionado por un amigo por treinta piezas de plata, sería martirizado, no abriría su boca, sus ropas serían repartidas, sería muerto junto a criminales pero sepultado en sepultura de ricos, sus manos y sus pies serían perforados pero ninguno de sus huesos quebrados, su costado sería traspasado, oraría por sus torturadores, resucitaría y se sentaría a la diestra de Dios.

¿Puede ser casualidad todo esto? ¿Qué probabilidades existen de que se dieran todas estas “casualidades”? Sin ahondar mucho, vemos que, solamente examinado esta evidencia, el Antiguo Testamento es verdadero.

El resto de la profecía

Como no podemos ahondar en este tema te recomendamos leer el capítulo once del libro “Evidencia que exige un veredicto” de Josh McDowell, el cual pueden encontrar como descarga gratuita en formato pdf. A través de la lectura te podrás maravillar de la exactitud de las profecías con respecto a reinos y naciones de la antigüedad.

¡Quedaría tanto por decir! Pero confío que estos temas hayan despertado en ti el deseo de profundizar y conocer más, de tener herramientas para defender lo que crees, sabiendo que es verdad.

 En los próximos post trataremos de dar respuesta a cuestiones sociales y preguntas que nos hace la gente que todavía no ha desarrollado fe, tales como machismo-feminismo, cuestiones de género, etc. Espero que nos acompañes.

Estela Ortiz

Apologética siglo XXI ¿Es la Biblia un libro confiable? II

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¿Lo que se lee es verdadero, verdaderamente sucedió o se dijo eso?

Ya determinamos en el post anterior que la transmisión correcta de los escritos originales del Nuevo Testamento está más que probada por las pruebas historiográficas. En este punto seguiremos avanzando en demostrar la fiabilidad de las Escrituras contestando la pregunta del título: ¿Lo que se lee es verdadero, verdaderamente sucedió o se dijo eso?, porque de nada nos serviría estar ante un texto que no varió pero que no es verdadero. Para eso vamos a poner la historia que figura en el Nuevo Testamento en el banquillo del acusado y a presentar defensa a su veracidad. Nuestros argumentos serán los siguientes:

Testigos oculares

Los escritores del NT escribieron siendo testigos oculares o tomaron nota de testigos oculares. Mateo y Juan fueron testigos presenciales de la vida y obra de Jesús, Marcos fue el escriba de los relatos de Pedro, por eso lo consideramos testigo ocular. En el caso de Lucas, él mismo no fue testigo directo, pero:

Muchos ya han intentado contar la historia de los eventos que se cumplieron entre nosotros. Escribieron lo que aprendimos de aquellos que desde el principio vieron lo que sucedió y servían a Dios anunciando a otros su mensaje.  Yo mismo, excelentísimo Teófilo, he investigado todo cuidadosamente de principio a fin, y decidí escribírtelo en orden para que tengas la certeza de que lo que te han enseñado es verdad. Lucas 1:1-4 PDT

Vemos que Lucas fue un cuidadoso investigador y recurrió a testigos oculares para escribir la historia.

Podemos coincidir que, a veces, los testigos pueden no ser cien por ciento confiables, pero tenemos el relato del Evangelio visto desde cuatro perspectivas diferentes y todas coinciden en los hechos.

Después de morir, Jesús se les apareció a los apóstoles y pasó cuarenta días con ellos, dándoles muchas pruebas de que estaba vivo y hablándoles del reino de Dios. Hechos 1:3

Les escribimos acerca de lo que siempre ha existido. Lo hemos oído, lo hemos visto con nuestros propios ojos, lo hemos observado y lo hemos tocado con nuestras propias manos. Hablamos de Aquel que es la Palabra que da vida. 1 Juan 1:1 PDT

No les estábamos contando ningún cuento cuando les dijimos que nuestro Señor Jesucristo vendrá y revelará su poder, porque nosotros ya vimos la grandeza de Jesús con nuestros propios ojos. 2Pedro 1:16 PDT

Lucas dice que son muchos los testigos de la resurrección, que pasaron con Él cuarenta días luego de la resurrección y Pablo lo refuerza diciendo que se apareció a quinientos y, en ese momento, algunos todavía vivían para confirmar sus palabras.

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. 1Corintios 15:3-8

Si estuviéramos antes un jurado humano, en cualquier corte, por la cantidad de testigos afirmando lo mismo, tendríamos que dar como validada la veracidad de las Escrituras.

Testigos oculares hostiles

Otra de las cosas que podemos argumentar es que los cristianos defendían esas verdades ante un público hostil, que también había sido testigo, pero no había tomado parte por Cristo. Esos testigos antagonistas nunca contradijeron las palabras de los defensores de la fe, no es que no hubieran visto lo mismo, sino que no querían aceptar que Jesús era el Mesías.

Israelitas, escuchen estas palabras: Dios aprobó a Jesús de Nazaret y lo demostró ante ustedes con las obras poderosas, las maravillas y las señales milagrosas que hizo a través de él. Ustedes bien saben que es verdad porque lo vieron. Hechos 2:22 PDT

Los allí presentes no solo no argumentaron en contra, sino que muchos tuvieron su segunda oportunidad y se convirtieron. Y una imagen similar tenemos en el pórtico de Salomón, luego de sanar al paralítico, Pedro vuelve a hablar a una multitud que vio a Jesús e incluso consintió su muerte.

Mientras Pablo decía esto en su defensa, Festo dijo con voz fuerte: —¡Estás loco, Pablo! Te volviste loco de tanto estudiar. Pablo le respondió: —No estoy loco, excelentísimo Festo. Lo que estoy diciendo es verdad y es razonable. El rey sabe de esto y por eso me atrevo a hablar con toda libertad. Sé que nada de esto ha pasado desapercibido para él porque todo esto sucedió a la vista de todo el mundo. Hechos 26:24-26

Estando en la corte, Pablo le dice a Festo que él sabe que es verdad, los comentarios le llegaron, son demasiados los que lo han visto. Festo no alega no saber nada acerca del asunto.

Si los que ellos decían no fuera verdad sería fácilmente refutado. Incluso en la divulgación del Evangelio entre los judíos, no vemos que nadie argumentara en contra que Jesús no había existido, sino que no era el Mesías prometido, simplemente porque no entraba en el modelo de libertador nacional que ellos habían concebido.

Si tenemos testigos hostiles que no pueden negar la veracidad de los hechos, declaramos a las Escrituras fidedignas

Testigos que nunca se retractaron

Estos testigos estuvieron dispuestos a morir por defender lo que habían creído, de hecho, once de los doce apóstoles murieron martirizados y aun en los más profundos dolores no negaron la fe. Nos pueden argumentar que mucho mueren por mentiras creyendo que son verdad, como el caso de los fundamentalistas islámicos que se inmolan en nombre de Alá. Pero vemos en ellos una vida completa, no solo un acto de dar la vida, tomemos el ejemplo de Pablo:

¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez 2 Corintios 11:23-27

Con el ejemplo de Pablo podemos ver que no era fácil ser cristiano en ese tiempo en particular. Todos los apóstoles pasaron por cosas similares y no volvieron atrás, ninguno negó la fe ¿Podría Jesús haber engañado a tanta gente? ¿Sería posible que les hubiera hecho creer con mentiras que era el Mesías? Siendo que vivieron con Él, es imposible que así fuera, un personaje ficticio no se puede sostener todo el tiempo, afloraría en algún momento el hombre y ellos hubieran, mínimamente sospechado que era mentira. Sin embargo, no lo hicieron, murieron convencidos de que la verdad que predicaban. Se puede engañan a personas ajenas, pero no a los que se conocen en la intimidad. Ellos fueron testigos de los milagros y sabían que no había trucos. Cualquier acto de ilusionismo hoy, requiere de una multitud de personas para ponerlo en escena, en un ambiente controlado, luz, sonido, etc, deben estar coordinados; en el caso de Jesús, la mayoría de sus milagros fueron al aire libre, con gente viendo desde todos los ángulos, sin posibilidad de trucos. Esto es lo que vieron los primeros cristianos y por lo que estuvieron dispuestos a dar su vida.

Si tenemos tantos testigos que rehúsan rectificar su testimonio aun bajo tortura, podemos decir que el testimonio de las Escrituras acerca de Cristo es verdadero

Testigos de la resurrección

Cuando Jesús fue apresado, sus discípulos se dispersaron, tuvieron miedo, se escondieron, Pedro llegó a negarle. Le conocían perfectamente, pero ante la muerte se amedrentaron. Cincuenta días después vemos a estos mismos hombres y mujeres predicando abiertamente en las calles de Jerusalén ¿Qué sucedió en el medio? LA RESURRECIÓN. Los discípulos sabían y confiaban en el amor del Maestro, en que Él proveía, sanaba, consolaba, guiaba, etc; pero en la resurrección tenemos lo último que quedaba por vender, la muerte, vencido el temor a la muerte, fueron invencibles, adquirieron una revelación que los fortaleció y desarraigó el último de los temores. Fueron testigos de los milagros, como vimos en el punto anterior y se fortalecieron ante la resurrección. Luego de eso, nada más importó.

Si Jesús hubiera sido un tremendo ilusionista, un gran engañador, aún hubiera sido muy difícil que pudiera engañar a quienes vivían con Él, para simular su muerte y resurrección hubiera necesitado aliados, puesta en escena, pero la tortura no fue una falsa, para eso se hubiera necesitado que los religiosos judíos y los soldados romanos estuvieran involucrados en el engaño, ellos lo bajaron de la cruz una vez muerto y dieron el cuerpo a su familia, a sus discípulos, los mismos que años después murieron por Él. Si hubiera sido mentira, ¿en qué los beneficiaba? No obtuvieron ganancias terrenales (al contrario, muchos fueron despojados de sus bienes), no ganaron reputación (fueron perseguidos), no ganaron privilegios (incluso muchos los perdieron). ¿Por qué habrían de sostener una mentira tantos años y sin que ninguno retrocediera aun ante las peores torturas? Esto nos da la pauta que ellos murieron por una causa que creyeron fehacientemente que era verdad, sin ninguna duda.

Si tantos testigos que salen “perjudicados” con su testimonio, no pueden retractarse, entonces es que es verdad.

Son muchos más los argumentos que podemos dar en defensa del Nuevo Testamento, pero no lo haremos por falta de espacio. La próxima semana estaremos hablando de la veracidad del Antiguo Testamento. Te espero para que nos sigamos enriqueciendo juntos en esto de saber dar defensa de aquello que hemos creído.

Estela Ortiz

Apologética siglo XXI: ¿Es la Biblia un libro confiable? I

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¿Es la Biblia un libro confiable? I

Toda nuestra fe evangélica gira alrededor de los escritos bíblicos y sin ellos no existiría el cristianismo. Cada una de las cosas que creemos nos remite siempre a la Biblia, en ella tenemos el registro de la base y fundamento de nuestra fe. Si piensas en cualquier punto de lo que crees o practicas, fíjate que en algún lugar está entrelazado con la Biblia.

La Biblia es el libro traducido a mayor cantidad de lenguas, el que más copias ha imprimido, sus principios son base de la legislación de muchos países. A la vez es uno de los textos más atacados, puestos en dudas y ridiculizados.

Cuando se nos pregunta acerca de nuestra fe, todos los caminos conducen a la Biblia, por eso es necesario tener, nosotros en primer lugar, la certeza de que lo que se lee en ella es verdadero, sin alteraciones ni errores. En este post vamos a hablar de esto , estaremos respondiendo a dos preguntas:

  1. ¿Lo que leo hoy, es lo mismo que se escribió en el texto original o sufrió modificaciones?
  2. ¿Lo que se lee es verdadero, verdaderamente sucedió o se dijo eso?

Fidelidad del texto

Para corroborar si un texto es fidedigno con respecto al original, existen pruebas, las cuales se aplican a cualquier texto antiguo, son las llamadas pruebas bibliográficas, las cuales son una forma de comprobación de la historicidad de un documento antiguo mediante el estudio de la manera en que se copió y transmitió desde el día de su escritura original.

Para lo anterior hay dos cosas que son fundamentales:

  1. La cantidad de copias manuscritas que tenemos de ese texto
  2. El tiempo que ha pasado desde que se escribió el original y el manuscrito que me llegó

¿Por qué es importante la cantidad de copias? Porque se pueden contrastar una con otra y así poder encontrar si hubiera algún error o cambio en alguna de ellas. Por ejemplo, si tengo diez copias de la misma antigüedad, en una de ellas aparece la palabra esposo, pero en las otras nueve esa palabra se encuentra como amigo, puedo darme cuenta que en la primera hay un error de traducción. Cuanto mayor sea el número de copias que tenga, mayor certeza de fidelidad al texto original podemos tener. Con mayor cantidad de copias es más fácil reconstruir el original.

Con respecto al segundo punto. La escritura, ya fuera sobre papiro, pergamino u otro material se iba deteriorando con el tiempo, por lo que surgía la necesidad de copiarla. Ese primer documento se denomina autógrafo, cuanto mayor sea el tiempo transcurrido entre ese texto original y la copia que tenemos, hubo mayor cantidad de copias en medio y por eso, mayor probabilidad de errores humanos al copiar. Cuanto más cercana al autógrafo es la copia que tenemos, mayor es la posibilidad de fidelidad en la transcripción.

NO EXISTE, otro documento que tenga mayor autoridad que la Biblia al pasar por la prueba bibliográfica, ya que en los dos puntos que mencionamos, supera ampliamente a cualquier otro escrito antiguo. Si no dudamos de la obra de Platón, siendo que desde su autográfo hasta el manuscrito más antiguo transcurrieron 1200 años y tenemos solo siete copias, sin embargo se enseña como verdad en escuelas y universidades; entonces ¿cómo podemos dudar de la Biblia?

La semana próxima seguiremos con este tema y contestaremos la segunda pregunta: ¿Lo que se lee es verdadero, verdaderamente sucedió o se dijo eso? ¡Te espero para poder seguir creciendo juntos en defender la verdad en la que hemos creído!

Estela Ortiz

Apologética siglo XXI: ¿Qué es?

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¿Qué es la apologética y por qué es importante hoy?

Posiblemente te haya pasado frustrarte por no encontrar las palabras para explicar tu fe, para defender tus prácticas o para rebatir mentiras que se han instalado como verdades. En lo personal he visto a mucha gente asustada por la inserción de sus hijos adolescentes o jóvenes en contextos educativos fuera de la iglesia y viéndolo como un peligro; justamente debido a la proliferación de falsas “verdades” y la fuerte influencia que tienen en el pensamiento colectivo.

Lo cierto es que nosotros estamos en el mundo, no podemos huir de él, al contrario, se nos envía a salir, el mandato bíblico no es: “que vengan”, sino: “¡vayan!”.

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos 16:15 

La serie que comenzamos con este post tiene como objetivo que podamos ser desafiados a conocer más acerca de por qué creemos lo que creemos o hacemos lo que hacemos y poder ponerlo en palabras que den explicaciones válidas acerca de ello; que perdamos el miedo a dar explicaciones, que no nos amedrenten las filosofías imperantes, sino que el amor por la Verdad, que es Cristo mismo y el amor al prójimo sean nuestro motor impulsor.

¿Qué es la apologética?

Antes que nada, quiero citarles un versículo:

sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; 1 P. 3:15  RV60

Honren a Cristo como Señor, y estén siempre dispuestos a explicarle a la gente por qué ustedes confían en Cristo y en sus promesas. (BLS) 

El Espíritu, a través de Pedro, nos encomendó estar preparados para defender lo que creemos, o como dice la Versión Lenguaje Sencillo: “explicarle a la gente”. Para poder ser eficientes en esto, tenemos que saber en qué creemos y por qué lo creemos, tenemos que atrevernos a preguntarnos primero a nosotros mismos acerca de nuestra fe.

La apologética es una disciplina que consiste en ofrecer y presentar defensa y evidencias de la veracidad de algo. Una apología muy famosa es la de Sócrates, escrita por Platón, la cual contiene el discurso que dijo el primero en su defensa ante el jurado por la acusación de que corrompía a la juventud y no creía en los dioses griegos. Entonces, la apologética cristiana trata de la defensa que hacen los cristianos de su fe, las explicaciones que ofrecen acerca de ella.

Tal vez, por el hecho de ser una palabra rara, te parezca que esto no es para ti, pero quiero decirte que en el original griego del versículo de 1 Pedro que citamos, la palabra defensa es justamente apología. O sea que el Espíritu coloca la responsabilidad de dar cuentas de lo que creemos o practicamos sobre todos los cristianos, lo cual te y me incluye.

¿Por qué es importante poder presentar defensa (apologizar)?

Por causa de la verdad. Te sugiero que busques en una concordancia la palabra verdad, y encontrarás que, solamente en el Nuevo Testamento figura ciento sesenta y nueve veces (en la VRV60), mientras que amor figura ciento treinta y cinco y gozo, sesenta y ocho. Cuando una palabra se repite tanto demuestra la importancia que presenta. Jesús dijo de sí mismo que Él es la Verdad. Juan nos instó a vivir en la verdad.

El tiempo que vivimos es conocido como el de la posverdad, esa palabra significa que las emociones o sentimientos acerca de algo (la subjetividad) le dan estatus de “verdad”, aun sobre los hechos objetivos y aunque estos demuestren lo contrario. Por ejemplo, basta que una mujer se “sienta” hombre para exigir que se la considere como tal y que pretenda que se tome eso como una verdad absoluta e irrefutable, sin tener en cuenta aspectos tales como la genética o la fisiología.

En nuestros espíritus debería arder el hecho de que la VERDAD sea conocida y poder desbaratar las mentiras satánicas que encarcelan a tantas personas. Y eso nos lleva al siguiente punto.

Por causa del amor. Si consideramos verdadera la siguiente sentencia:

y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32 

Entonces un sentido de urgencia debería explotar en nuestro interior, en la medida que conozcamos y divulguemos la verdad, vamos a traer liberación. Fíjate que no dice: “y recibirán un milagro y serán libres”. La verdadera libertad es de adentro hacia afuera y comienza en el pensamiento (conociendo la verdad), trayendo arrepentimiento (metanoia) y generando cambio. Te doy un ejemplo del caso de recibir un milagro y de conocer la verdad: si tomamos un zorrillo, de esos que apestan cuando temen o se enojan, lo bañamos, perfumamos e introducimos en una casa donde se lo ama y cuida, eso sería un milagro, pero cuando hubiera un evento que lo estrese, el zorrillo volvería a utilizar su arma maloliente, no bastaría con el cambio externo; hubiera sido necesario un cambio de genética, o sea, interno. Eso es lo que hace la verdad, ocasiona una transformación de esencia, de tal manera que se es libre de todo lo anterior.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.  2Corintios5:17 

No desbaratamos argumentos satánicos enojados con la gente, sino por amor a ella, sabiendo que nuestra lucha no es contra carne y sangre. No argumentamos para ganar un debate, sino para rescatar una persona, a la que Dios ama, de las garras del error. El camino más excelente es el amor, como nos enseñó Pablo.

Porque deberíamos ser capaces de rebatir las filosofías antibíblicas, como lo hicieron los apóstoles en sus cartas.

Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. 2 Corintios 10:3-5

Pablo no limita esto a los intelectuales, lo escribe a toda la iglesia de Corinto y sitúa la guerra que se libra, en el plano de las ideas y los pensamientos. En la iglesia evangélica actual, en general, pareciera que no es necesario pensar o razonar, pero hay muchos pasajes que nos muestran que Dios no nos dio el cerebro para adormecerlo sino para activarlo, desde el momento en que la orden es “amar al Señor con toda la mente” o sea con todo lo que pienso, pasando por la exhortación de “examinarlo todo y retener lo bueno”, hasta que se alaba a una congregación de las siete de apocalipsis “porque probaron a los que se dicen ser apóstoles y no los son”, vemos que Dios nos quiere activos y despiertos mentalmente.

Lo curioso del pasaje antes mencionado es que nos considera “militantes” (“las armas de nuestra milicia”), o sea gente involucrada activamente, no nos deja lugar a ser simples “simpatizantes” sino que nos catapulta a la acción concreta.

Concluyendo, tenemos que dejar de lado la pereza intelectual y avanzar hacia el conocimiento de las verdades bíblicas con fundamentación. Por supuesto que exige esfuerzo, pero acaso..¿no le hemos dicho tantas veces al Señor que somos suyos, que queremos hacer su voluntad, que iríamos donde nos enviara, etc? Si esa declaración no es solamente romántica, entonces el desafío de conocer y predicar la verdad, trayendo con ello apertura de cárceles espirituales no sería pesado sino una bendición.

La serie que estamos comenzando no es para gente mediocre, que le huye al esfuerzo intelectual, es por eso que confío que el Espíritu, que te motivó a terminar de leer este artículo, te guiará a acompañarme hasta el último post y despertará tu espíritu para ser un militante a favor de la VERDAD.

Quiero invitarte a que, mientras esperas el siguiente post, puedas preguntarte acerca de tus creencias y cuál es el origen:

  • ¿Fue dicho por Dios? ¿Dónde lo lees? (Porque toda palabra de Dios está escrita)
  • ¿Es una tradición?
  • ¿Son tus temores o prejuicios?

¡Ánimo! ¡Vamos en búsqueda de la verdad! para vivirla y proclamarla.

Estela Ortiz