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Toma tu lugar en las naciones

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¿Qué significa tomar mi lugar en la naciones? ¿Cómo puedo tomar mi lugar en las naciones? Para contestarnos esas preguntas debemos sacar la romántica idea de que tomar nuestro lugar es viajar a las naciones, conocer lugares o culturas nuevas y ver en el ejemplo de Jesús, para tomar su lugar tuvo que pasar por la cruz; sin cruz no hay gloria. Y lo primero que tiene que venir a nuestra mente es que si verdaderamente queremos tomar nuestro lugar en las naciones debemos estar dispuestos a ser sacrificio por ellas.

En primer lugar NECESITAMOS ENTENDER EL PLAN DE DIOS. A veces hay sucesos que nos consternan y por los cuales no sabemos cómo orar, en esos casos y antes de emitir ninguna palabra debemos pedir entendimiento del plan de Dios para poder orar en acuerdo a lo que Dios está haciendo, entrar en SUS labores en ese lugar.

Dios siempre ha amado las naciones y han estado en su corazón. Si bien Él eligió a Israel, era para que ese pueblo fuera muestra de lo que pasa cuando una nación camina con Dios. A Abraham le dijo que a través de su descendencia serían benditas todas las familias de la tierra y ese término, en algunas versiones bíblicas se traduce como ¨naciones».

El Mesías sería luz para todos los pueblos

Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento. Isaías 60:3

En Apocalipsis encontramos, en el final de los tiempos redimidos de toda tribu, lengua y nación

 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos Apocalipsis 7:9

Debemos amar lo que Él ama, y si a Dios le importan todas las naciones de la tierra, deben ser de nuestro interés.

Él nos envió a hacer discípulos a todas las naciones

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; Mateo 28:19

Tomar nuestro lugar es ser obedientes a su voz, a su deseo de que vayamos a recuperar lo que le pertenece.

Ir a la naciones comienza con un primer paso que es ir a mi vecino, a mi prójimo, discipular UNA persona, por lo menos. Tenemos que tener visión a lo lejos sin descuidar el amor y la entrega por lo que nos rodea.

Para meditar

¿Estás discipulando a alguien de tu entorno?

¿Por qué nación o naciones oras? ¿Qué estás haciendo o dando por ella?

Toma tu lugar en la iglesia

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Para poder tomar nuestro lugar en la iglesia es necesario el entendimiento y la revelación de algunas cosas:

Revelación de qué es la iglesia: no podemos movernos si no vemos ni conocemos el lugar en el que estamos. Difícilmente podamos ocupar nuestro lugar en la iglesia si no se nos revela, si no se nos hace visible lo que es iglesia.

En la primera carta de Pablo a los corintios, en el capítulo once, el apóstol les reprende por los abusos al compartir la cena del Señor, donde algunos comen con glotonería y hasta se embriagan mientras otros pasan hambre. En algunas versiones bíblicas que agregan títulos aparecen como tópicos diferentes pero desde el versículo 17 hasta el 23 se habla de una solo tema, la cena del Señor. Muchas veces hemos practicado el pedir perdón antes de participar, pero veamos bien el pecado que nombra Pablo y que nos hace indignos para participar de la mesa:

Porque el que come y bebe sin considerar a los que forman el cuerpo del Señor, se condena a sí mismo. 1 Corintios 11:29 PDT

En la RV60 se utiliza la palabra «discernir», o sea ver lo que no se ve. El no «ver» el cuerpo de Cristo y no «vernos» en él nos hace indignos de sentarnos a la mesa. Cuando discernimos el cuerpo tomamos nuestro lugar sin problemas. Tener la revelación del cuerpo nos libra de envidias, de celos, de rivalidades, de competencias y nos sitúa en el amor, la tolerancia, la honra, el cuidado por el otro. Cuando un maratonista cruza la meta nadie aplaude al pie que cruzó primero la línea sino al hombre completo que llegó al objetivo. Cuando nos podemos ver UNO ya no nos interesa solo llegar, sino que ayudamos a todos a hacerlo y cuando caemos alguien nos ayuda a nosotros. Eso es tomar nuestro lugar en la iglesia, nos gozamos con el visible aunque nosotros seamos invisibles, porque la honra es para todo el cuerpo.

Para reflexionar:

¿Tienes celos del lugar que ocupa otra persona? ¿Te alegras con los avances de otra parte del cuerpo? ¿Eres capaz de esperar el crecimiento del hermano o prefieres correr solo? ¿Ves la caída de un hermano como algo que te afecta a ti también?

Revelación de familia: es fácil considerarse hijos de Dios, pero no es tan fácil considerarnos hermanos. Toda familia tiene sus dinámicas propias, en qué lugar de mesa se sientan, cuál es su habitación, etc. El sabernos familia nos ayuda a posicionarnos en el cuerpo. Los lazos familiares son imperecederos, no existe la posibilidad de que hoy sea mi familia y mañana deje de serlo, porque son lazos de sangre; la sangre que nos une es la de Cristo y es el vínculo más fuerte que existe.

Una persona que no sabe ser hermano no sabe ser hijo tampoco. Hicimos una serie en este blog que se llamó «Familia de fe vs orfanato», en ella hablábamos de las diferencias entre una familia formada por hijos y una formada por huérfanos. Te sugerimos volver a leerlo para que puedas ver si tienes dinámicas de hijo que sabe vivir en familia.

Es nuestra oración que se te revele el cuerpo, que lo puedas discernir, que te sientas hijo amado, que seas libre de celos y competencias, que estés agradecido por tus dones y el lugar que el Padre te ha dado en su casa, en su familia.

Toma tu lugar en el hogar

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Por supuesto que podemos decir muchísimo acerca de tomar nuestro lugar en el hogar y tal vez lo primero que se nos venga a la mente son los roles de cada miembro, pero tenemos la certeza de que ya se ha enseñado mucho sobre el tema; es por eso que nos enfocaremos en lo que pasa cuando cada uno toma su lugar en el sitio de la comunión el hogar, la mesa.

La aceleración de los tiempos actuales trata de robarnos uno de los lugares más preciosos de la familia, la comunión alrededor de la mesa. Familias que comen mientras miran tv, o cada uno lo hace por su lado, con tecnología interponiéndose. El Evangelio de Lucas es el que más retrata a Jesús a la mesa, compartiendo la comida con distintas personas y de su ejemplo podemos sacar algunas enseñanzas, haremos un acróstico con la palabra MESA para ayudarnos a recordarlas:

M memoria

E enseñanza

S sanidad, sueños

A afirmación

Memoria: el tiempo alrededor de la mesa es excelente para traer a la memoria y para hacer memorias. A todos nos gusta recordar cuando nuestros mayores nos contaron sobre nuestros primeros pasos, los primeros logros; pero también nos gusta el relato del abuelo de cómo llegó hasta aquí, las dificultades que pasó, nos gusta escuchar el relato de amor de nuestros padres; nos emociona recordar un milagro ocurrido en la familia, etc. Pero también es bueno hacer nuevas memorias con lo acontecido hoy. Las memorias nos hacen partícipes de la historia familiar, forjan identidad. Jesús les dijo a sus discípulos que hicieran memoria de Él

Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. Lucas 22:19

Cuando hacemos memoria ponemos en perspectiva el obrar de Dios en la familia , se nos hace más patente su mano, su amor, su fidelidad. Tener memoria nos ayuda a crecer en gratitud y a posicionarnos en nuestra identidad familiar.

Enseñanza: Jesús es EL Maestro, no hay posibilidad de estar a sus pies y no recibir una enseñanza. En cada conversación familiar tendría que ser natural que se aprenda algo, no porque alguien se erija como un maestro sino porque todos son enseñables; cuando todos estamos dispuestos a aprender todos podemos enseñar aun sin proponernos hacerlo. En lo personal he estado alrededor de mesas donde un niño nos ha enseñado cosas muy profundas sin la intención de hacerlo y muchas veces son las enseñanzas que más nos marcan.

Observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa, refirió a los convidados una parábola, diciéndoles: Lucas 14:7

Jesús no perdía oportunidad de enseñar, cada situación era ocasión de enseñanza, siempre brotaba la parábola, el consejo. Para que esto ocurriera Él miraba a la gente, los escuchaba más allá de las palabras que decían y sus enseñanzas siempre eran oportunas.

Sanidad, sueños: estando a la mesa Jesús tuvo tiempo para sanar personas

Y he aquí estaba delante de él un hombre hidrópico. Entonces Jesús habló a los intérpretes de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? Mas ellos callaron. Y él, tomándole, le sanó, y le despidió. Lucas 14:2-4

La mesa también es un lugar de sanidad, si pensamos en los puntos anteriores, cuando una persona es ubicada en su identidad ya ocurre sanidad , pero también el diálogo sana, porque nos da a conocer el corazón del otro. Es el lugar ideal para compartir los sueños, los anhelos y poder orar juntos por ello.

Afirmación: El Señor aprovechó el estar a la mesa para hacerle saber a la gente quiénes eran.

Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham Lucas 19:9

Los que estaban allí veían a Zaqueo el cobrador de impuestos, el traidor, el despreciable; Jesús vio al hijo de Abraham que podía heredar la salvación de su ancestro. Lo afirmó y lo llevó a salvación. Es de suma importancia afirmar a quienes nos rodean, darles gracias por lo que son o hacen, reconocer sus virtudes, su esfuerzo por superar debilidades. Todos lo necesitamos, seamos proactivos en darlo a los otros.

Que tu mesa se convierta en un lugar donde hacer memoria de Cristo y su obra en la familia, que la enseñanza fluya en cada palabra, que alcancen sanidad y sean afirmados con las palabras que el Padre habló desde la eternidad sobre cada uno. Cuando esto ocurra, tu casa se convertirá en un foco de luz para tu barrio, para tu ciudad.

Toma tu lugar en la intimidad

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Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Cantares 2:10

Cuando recorremos la Biblia encontramos que siempre Dios quiso tener cercanía con el hombre. Desde el Génesis, cuando paseaba buscando a su amigo Adán, mientras este se escondía entre los árboles porque había pecado, hasta los tiempos postreros cuando él volverá a morar con su pueblo (Apocalipsis 21). Lo vemos hablando y consultando con su amigo Abraham, invitando a todo Israel a verle aunque ellos no quisieron, por temor y le pidieron a Moisés que fuera solo:

Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos…. Entonces el pueblo estuvo a lo lejos Éxodo 20:19 y 21

Podemos citar muchos ejemplos del Padre queriendo tener intimidad con sus hijos, su pueblo, sus amigos, su esposa amada. Con el sacrificio del Cordero se rompe el velo que no nos permitía entrar al lugar santísimo, símbolo de que el acceso a su presencia quedaba abierto y ahora es la obra del Espíritu Santo conducirnos hasta allí. Dios mismo abriéndose paso entre las tinieblas de nuestro pecado porque anhela tener comunión con nosotros. ¿No te parece un acto de amor infinito? El Perfecto buscando a los imperfectos para perfeccionarlos, el Puro buscando a los impuros para purificarlos, el Amado buscando a quienes le rechazamos una y otra vez para mostrarnos el camino más excelente que es el amor…

Como veíamos, Adán se escondió, por causa de su pecado, el pueblo de Israel no quiso escucharle por temor, el hombre caído prefiere alejarse de Él, esconderse. Y en el libro de Cantar de los cantares tenemos al Enamorado que le dice a su amada: «Ven», ¨levántate y ven». Más adelante le dice:

»Paloma mía, que te escondes en las rocas, en altos y escabrosos escondites, déjame ver tu rostro, déjame escuchar tu voz. ¡Es tan agradable el verte! ¡Es tan dulce el escucharte!» Cant.2:14 DHH

El Amado la busca y ella está escondida entre las rocas, Él anhela ver su rostro y escuchar su voz, pero ella se esconde, ¿De qué teme? ¿Por qué se niega a entregarse al sublime Amor? Simplemente porque no se reveló ese amor que acepta; en el capítulo anterior la tenemos mirándose a sí misma: «no miren que estoy quemada por el sol», ella ve su piel bronceada y tal vez curtida por el ambiente, mientras Él la ve : » amiga mía, hermosa mía «, ella se mira sin aceptarse, Él la mira y la acepta tal cual es, sabiendo que cuánto más tiempo pasen juntos será mejor para ella porque se volverá como Él. El ser humano se mira a sí mismo y se ve indigno, pero es el amor de Cristo el que lo dignifica. Muchas veces cantamos o decimos que queremos que Él sonría, queremos darle felicidad…Su felicidad es que le dejes ver tu rostro, que le dejes oír tu voz.

Hoy es tiempo de salir de entre las rocas de nuestros temores, prejuicios, autocondenación, o lo que sea que no nos permita mostrarnos ante Él y complacerle:

«Aquí estoy, Amado, vengo a cara descubierta, con un rostro que no siempre me agrada, pero que es tu anhelo ver, vengo a que escuches mi voz, como es tu deseo, aunque no siempre me gusta lo que escucho de ella. Hoy salgo de mi escondite, no es necesario que me busques, aquí estoy, me siento a tu mesa, esa que preparaste para mí y me dispongo a tener este tiempo de amor contigo»

Toma tu lugar en la cruz

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Y a todos les decía: «Si alguien quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.” Lucas 9:23 NBL

¿Por qué estamos insistiendo en que es necesario tomar nuestro lugar? Por causa de los cambios que puedan venir, de los tiempos que nos toquen vivir.

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2 Timoteo 3:1

La idea no es ser fatalistas o generar temor sino ser sabios en estar preparados, sabiendo el final de la historia: somos vencedores. Pero se requiere que transitemos este tiempo con sabiduría.

Para que podamos tomar nuestro lugar en la cruz, antes es necesario deshacer mitos acerca de lo que significa tomar la cruz:

  • No es transitar una enfermedad
  • No es soportar un tiempo de mala suerte
  • No es estar sujeto a un mal gobierno
  • Etc.

Todas las cosas anteriores son difíciles de transitar pero no se viven voluntariamente, llegan a nuestras vidas. Tomar la cruz es voluntario, elijo vivir crucificado. La cruz es el altar supremo, donde el Cordero de Dios fue sacrificado por nuestros pecados. Tomar la cruz significa estar en posición de sacrificio vivo en todo tiempo y ocasión.

Es significativo que en el libro de Apocalipsis solo se menciona una vez a Cristo como León y cerca de treinta como Cordero. El Cordero es símbolo de sacrificio y parecería débil sin embargo en la visión de Juan es el que es digno de alabanza, adoración, poder y honra, es el único que puede romper el sello de la profecía y el que tiene su trono con Dios. El sacrificio da poder y autoridad. No es inocente que en la visión de los postreros días la figura del Cordero sea preponderante. Deberíamos reflexionar en nuestro andar, a muchos nos gusta identificarnos con el León, pero ¿Cuántos nos identificamos con el Cordero inmolado? Jesús es ejemplo de tomar la cruz.

Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Juan 10:18a

Su sacrificio fue voluntario.

Tomar la cruz es imitar a Cristo, que dio, cuando tenía derecho a exigir; perdonó, cuando tenía derecho a condenar; que amó aunque no fuera amado…

Vivimos en una temporada donde todo el mundo reclama derechos; los crucificados son coherentes con respecto a sus responsabilidades, saben que dar es mejor que recibir, pero dando se recibe.

Jesús no fue débil al morir, lo que el mundo miró como debilidad le dio la fortaleza y la autoridad para vencer a la misma muerte.

Para meditar:

  • ¿Consideras debilidad servir, pedir perdón, renunciar a tener razón o ganar en una discusión?
  • ¿Cómo reaccionas ante las injusticias hacia ti?
  • ¿Das el primer paso buscando la reconciliación?
  • ¿Eres rápido para perdonar la ofensa?
  • ¿Amas al pecador y puedes hacer la diferencia entre él y su pecado?
  • ¿Mantienes la mirada en la meta y sigues hasta alcanzarla?

Desde nuestra posición EN la cruz es desde donde podemos gobernar en este tiempo, no con prerrogativas de gobernantes humanos sino con sacrificio de Corderos.

¡Una ciudad cambiada!

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Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor. Hechos 19:20

El cambio que vemos en la ciudad de Éfeso, a causa de la predicación de la Palabra de Dios es sencillamente impactante. Es el sueño hecho realidad de todos los que tenemos el peso por nuestra sociedad actual y una muestra de que algo tan sencillo como predicar el evangelio de manera perseverante puede trastornar el mundo entero.

Éfeso era un centro de superstición, la gente venía de todos lados a comprar paños mágicos para sanarse de enfermedades, las mujeres estériles acudían a comprar pociones para poder concebir. La brujería y la hechicería eran un mercado muy fuerte en esta ciudad. Pero vemos que. al venir a Cristo, la gente era convencida de su pecado, de tal manera que aun se despojaban de los libros de magia. Tenemos que tener en cuenta que los libros eran extremadamente caros en aquella época, tal vez leamos por arriba que lo que quemaron equivalía a cincuenta mil piezas de plata, pero podemos dimensionar la cifra si tenemos en cuenta que representaría el salario de ciento treinta y siete (¡137!) años de trabajo ininterrumpido. Considerando un salario mínimo de un trabajador de nuestra Latinoamérica, esa suma sería el equivalente actual a no menos de cinco millones de dólares. Considerando que la codicia no es un mal moderno, vemos la entrega y conversión de estas personas, que quemaron fortunas en libros que eran contrarios a la enseñanza que estaban recibiendo. ¡Eso es lo que anhelamos para nuestras ciudades! Que la gente se aleje de aquellas cosas pecaminosas que son culturales y no encuentre excusas para ello sino que lo haga voluntaria y gozosamente.

Por otro lado vemos, desde el versículo veintitrés en adelante de Hechos 19 una historia emocionante. Los plateros, que se habían enriquecido haciendo templitos en miniatura para venderlos como souvenir a los turistas que venían al templo de Diana (una de las siete maravillas del mundo antiguo), temían perder sus ganancias.

a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza; pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Efeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero. Hechos 19:25-27

Pablo «simplemente» había perseverado en predicar durante dos años, pero el efecto fue tremendo, ¡Los plateros temían por sus ganancias! ¿Te imaginas que los narcotraficantes de tu zona teman quedarse sin «clientes»? Como en la época del avivamiento de Gales, que las tabernas cerraban porque ya nadie iba a «ahogar sus penas» en alcohol.

¡Es emocionante esto de discipular naciones! ¡Vale la pena el esfuerzo, la renuncia, la perseverancia, las oraciones, el amor, todo lo que podamos invertir!

Es nuestro deseo el poder contagiarte de la necesidad, el apremio, el gozo y la urgencia de discipular tu ciudad y tu entorno.

Te sugerimos que puedas volver a leer los post anteriores y le puedas pedir a Dios que te llene de pasión por Él y por la venida de su Reino, ¡Avanza! ¡Él va contigo, en ti y por ti! ¡Tu ciudad gime esperando que te manifiestes!

Para discipular naciones: ¡Dios respalda!

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Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo Hechos 19:11

En Éfeso hubo una combinación perfecta del obrar humano y el obrar divino. Dios encontró en Pablo la obediencia, la perseverancia, la fe, el amor por la gente y puso su mano allí, respaldándolo; fijémonos que no dice que Pablo hiciera milagros sino que Dios los hacía.

No había una preparación del ambiente, no había música de fondo, no se requería de una oración fervorosa o de ningún esfuerzo de Pablo. Simplemente la gente llevaba a los enfermos las ropas que hubiera usado Pablo y los enfermos sanaban. Tratemos de imaginarnos la situación: esa mañana Pablo se había levantado a trabajar, como siempre, debido al calor se había puesto una especie de vincha de tela sobre la frente, como la que usan hoy los deportistas, para que el sudor no le cayera sobre los ojos; se había ajustado una especie de faja (que se traduce como «delantal» en la Reina Valera) para ajustar su ropa y trabajar sin complicaciones. Había cumplido su horario de trabajo y salió corriendo para la escuela de Tirano, no quería desaprovechar el tiempo precioso que tenía para predicar el Evangelio. Mientras Pablo enseñaba, seguramente alguno le habría contado que tenía un familiar enfermo y no lo podía traer hasta el lugar, entonces Pablo se sacó el pañuelo sudoroso de la frente y se lo dio a esa persona para que lo pusiera sobre el enfermo. Al día siguiente el hombre habría vuelto, pero esta vez acompañado del familiar sanado milagrosamente. El que había hecho el milagro era Dios, el que literalmente había «transpirado la camiseta» , en este caso los pañuelos y delantales, era Pablo.

No queremos hacer una doctrina sobre los pañuelos de nadie, ni establecer ritos de sanidad. Solo vemos que Dios respaldó a Pablo de tal manera que hasta su ropa sucia y transpirada estaba llena de Su gloria. ¿Cuándo comenzó el milagro? No comenzó cuando el apóstol se sacó su vincha, ni cuando se la pusieron al enfermo, comenzó cuando este simple hombre se puso en manos de Dios, trabajó con ahínco y a pesar del cansancio físico, renovó sus fuerzas en Dios y fue hasta la escuela de Tirano, con la certeza de que era su Padre el que lo enviaba y había muchos allí que podrían conocerle ese mismo día.

Dios respalda nuestra fe, pero fe no es una declaración verbal, no es una creencia sin hechos. Eso es lo que trataba de explicar Santiago cuando dijo:

Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Santiago 2:18

La fe y el amor llevaban a Pablo a perseverar predicando en ese lugar y Dios se hizo presente a través de su Espíritu, haciendo milagros en el lugar.

Estamos llamados a discipular las naciones, cuando enfocamos nuestros esfuerzos en cumplir con la gran comisión, el Padre pone su parte. ¿Acaso no nos dijo en el mismo párrafo que Él estaría con nosotros todos los días hasta el fin?

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28: 19-20

¿Estás en el proceso de hacer discípulos de Cristo? Entonces cuenta con que tienes su respaldo y espera ver los milagros, ¡porque las señales siguen a los que creen!

Para discipular naciones: ¡Mantengamos vidas de oración!

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«Como Moisés no podía dejar de ver la zarza ardiente, así una nación no puede dejar de ver un hombre que arde por Dios.» Leonard Ravenhill

¿Por qué Pablo pudo ser gestor del despertar de toda una ciudad? Porque era un hombre que oraba sin cesar.

Orad sin cesar. 1 Tesalonicenses 5.17

Que clamaba como una mujer de parto para que Cristo fuera formado en los hombres

Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros. Gálatas 4:19

Que contendía batallas espirituales aun por aquellos a los que no conocía.

Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro. Colosenses 2:1

No hay victorias sin vidas rendidas en oración, porque la oración significa dependencia, reconocimiento de la soberanía del Padre, entendimiento de que sin su intervención nada se logra. El que ora ha aprendido a recorrer el camino hasta el trono, para alcanzar misericordia; sin esa familiaridad e intimidad nada podemos recibir.

Podríamos escribir miles de líneas acerca de la oración, recomendate multitud de libros, citar cientos de versículos, mencionar muchas biografías y testimonios de hombres llenos del fuego de la oración. Pero a orar se aprende orando, no hay otra forma, no hay otro método.

Por eso te sugerimos que cierres tu puerta, te desconectes de toda distracción y te sumerjas en la oración que liberta hombres, ciudades y naciones. Que te asocies a la obra que ya comenzó el Espíritu Santo y le digas. «Heme aquí, envíame a mí».

Sugerencias:

1- Pídele al Padre que te traiga a la mente personas, situaciones, lugares por los cuales orar.

2- Una vez que los tengas abre tu boca y comienza a clamar por ello, ¡Eres socio de Dios en esa tarea!

Para discipular naciones: ¡Buen ánimo!

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«El ánimo fuerte compensa la debilidad del cuerpo»

Si bien en el texto de Hechos 19, que nos dio fundamento para poder explorar cuáles son los principios para discipular una ciudad o nación, no figura la palabra ánimo; podemos inferir que para permanecer tanto tiempo en un lugar y no distraerse del objetivo, Pablo mantuvo el ánimo en alto. Él era un hombre como nosotros, tendría momentos de desánimo, de querer avanzar más rápido o tener resultados más eficaces, pero había aprendido a renovar sus fuerzas en Cristo, por eso pudo perseverar. Aun así hubo momentos en que Dios mismo le recordó que mantuviera el buen ánimo:

A la noche siguiente el Señor se apareció a Pablo, y le dijo: «¡Ánimo! Así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, es necesario que lo des también en Roma». Hechos 23:11

Era necesario que Pablo se fortaleciera en su ánimo porque estaba encarcelado e iría a Roma a dar testimonio de Cristo.

¿Qué es el ánimo? Es el motor interno. Tal vez lo entendamos mejor si hablamos de los opuesto, del desánimo. El desánimo es literalmente tener la mente dividida, una parte cree y la otra no cree, una ama y la otra no ama, una confía y la otra desconfía; es una guerra civil en nuestro interior. El doble ánimo es como las imágenes en los cartoons donde hay un angelito hablando a un oído y un diablito hablando al otro, pero es interno, son dos voces, una impulsa y la otra frena. Santiago es bastante fuerte con el doble ánimo:

vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.Santiago 4:8

Para mantener el buen ánimo es necesario aprender a acallar las voces que no vienen de Dios (eso es purificar o mantener puro el corazón, sin contaminar con otros pensamientos), aquellas que nos hacen quitar los ojos de Jesús, ya que Él es el autor y el consumador de nuestra fe. Mantenerse animado es una tarea constante, siempre habrá voces contrarias, pero la del Espíritu tiene que resonar con toda potencia en nuestro interior.

¿Cómo me doy cuenta si una voz no viene de Dios? Una de las cosas principales es que me hará mirarme a mí mismo, me hará poner mis ojos en mis necesidades, mis derechos, mi honra…Cuando logra esto, ya ha ganado gran parte de la batalla porque no se puede caminar en la vida Cristiana sin mirar a Cristo. Él es nuestra nube de día y nuestra columna de fuego en la noche. Poner los ojos en nosotros nos paraliza y hasta nos puede hacer retroceder. Pablo tendría muchos argumentos para no enseñar en horario de siesta en una ciudad tan cálida: habría trabajado y necesitaría el descanso, ya era un hombre de edad avanzada, tenía derecho al reposo…Pero él no usó esos argumentos sino que se fortaleció y continuó. Un buen ánimo compensa ampliamente lo que nuestros cuerpos y mentes pueden hacer. Hemos escuchado las historias de maratonistas, ciclistas o de otras disciplinas deportivas que llegan a la meta sin ninguna fuerza física, agotados, simplemente sus ánimos ordenaban a sus cuerpos que debían seguir, tenían una sola mente, no había dos pensamientos, el desistir no era opción, no se consideraba válido abandonar.

Santiago nos dice que el hombre de doble ánimo:

es indeciso e inconstante en todo lo que hace. Santiago 1:8

Si tenemos una meta propuesta por el Señor no podemos abandonar en el camino. Seguramente Pablo ponía su mirada en la meta, en lo que el Señor le había encomendado, en los avances, en los nuevos convertidos, en aquellos que valiera la pena poner sus ojos y seguía avanzando.

Mantener el ánimo es importante por eso vemos que a muchos se les dio ese consejo en la Biblia: a los israelitas antes de cruzar el Jordán (Deuteronomio 31), a Salomón cuando iba a comenzar a reinar (1 Crónicas 22), a un paralítico (Mateo 9), a la mujer del flujo de sangre (Lucas 9), a los discípulos (Mateo 14)…

¿Qué se te ha asignado hacer? ¿Cuál es tu meta? ¿Te desanimas a veces? ¡No permitas voces que no vengan del Espíritu! ¡La ciudad donde vives te necesita! ¡Tu familia te necesita! ¡Te necesitamos! Cuando veas que tu ánimo decae, detente a pensar a qué voces les estás dando lugar y busca la voz del Padre, enfócate en ella, repítela, grítala si es necesario para que tu alma se ponga en sintonía con ella. Y con el ánimo fortalecido, ¡Ponte en marcha! ¡Queda mucho por hacer!

Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar. Nehemías 4:6

Para discipular naciones: ¡Enfoquémonos, renunciemos, sacrifiquémonos!

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…habló con denuedo…discutiendo cada día…Así continuó por espacio de dos años Hecho 19

¡Cuántas veces hemos leído que los paños usados por Pablo eran puestos sobre los enfermos y estos se sanaban! ¡Hemos orado y soñado con que pase de nuevo en nuestros días! Pero, como todo, debemos leerlo en contexto. Este mover del Espíritu fue respuesta de Dios al enfoque, renuncia y sacrificio de Pablo. Anteriormente hablamos de la perseverancia, pero ahora podemos añadir que fue perseverante en medio de muchos sacrificios.

Un manuscrito griego aporta un dato interesante, Pablo enseñaba desde las once de la mañana hasta las cuatro de la tarde. En la provincia de Jonia, donde se encontraba Éfeso, las temperaturas son muy elevadas en verano y toda actividad cesaba antes del medio día y se retomaba a media tarde, se solía decir que en esta ciudad había más gente durmiendo a las una de la tarde que a una de la mañana. Sin embargo, Pablo, se dedicaba a predicar en esas horas; podemos suponer que era porque los demás horarios estarían ocupados por Tirano. Seguramente Pablo trabajaba para sostenerse ya que no había, todavía, un iglesia local que le recibiera, y lo hacía en el horario habitual de trabajo; a la hora de almuerzo y siesta de los demás, él no descansaba, enseñaba. Y no lo hizo un día sino dos años. Es muy probable que para este tiempo, Pablo ya superara los cuarenta años, lo cual, en esa época representaba un grado de desgaste físico que no tenemos en nuestra época; no obstante, este guerrero esforzado, se privaba del descanso físico para predicar a Cristo. Este nivel de renuncia puede ser lo que atrajera la misericordia de Dios, la cual se manifestaba en hechos milagrosos.

Leemos en el Apocalipsis:

que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Apocalipsis 5:12

No dice que el León de Judá es digno, no dice que aquel que es la raíz de David es digno, dice que el Cordero es digno. La imagen más frágil de Cristo es la que recibe mayor gloria ¿Por qué? porque fue inmolado, recibe esa gloria por causa de su sacrificio. Hay un poder muy grande en nuestro sacrificio de amor, en la disposición a hacer la voluntad y deseo del Padre, sin importar nada de nosotros mismos.

Esto debería confrontarnos fuertemente y desafiarnos a dejar la comodidad, llevarnos a una vida de renuncia gozosa. Nuestro Padre nos prometió fuerzas como las del búfalo, nos prometió rejuvenecernos, nos prometió que haríamos cosas mayores a las que hizo el mismo Jesús, pero para eso se requiere morir a nosotros mismos. ¡Ya tenemos todo lo necesario! ¡solo hay que tomarlo!

¿Qué necesito para discipular mi ciudad?:

«SOLAMENTE QUE TE ESFUERCES Y SEAS VALIENTE»