Para discipular naciones: ¡Dios respalda!

Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo Hechos 19:11

En Éfeso hubo una combinación perfecta del obrar humano y el obrar divino. Dios encontró en Pablo la obediencia, la perseverancia, la fe, el amor por la gente y puso su mano allí, respaldándolo; fijémonos que no dice que Pablo hiciera milagros sino que Dios los hacía.

No había una preparación del ambiente, no había música de fondo, no se requería de una oración fervorosa o de ningún esfuerzo de Pablo. Simplemente la gente llevaba a los enfermos las ropas que hubiera usado Pablo y los enfermos sanaban. Tratemos de imaginarnos la situación: esa mañana Pablo se había levantado a trabajar, como siempre, debido al calor se había puesto una especie de vincha de tela sobre la frente, como la que usan hoy los deportistas, para que el sudor no le cayera sobre los ojos; se había ajustado una especie de faja (que se traduce como «delantal» en la Reina Valera) para ajustar su ropa y trabajar sin complicaciones. Había cumplido su horario de trabajo y salió corriendo para la escuela de Tirano, no quería desaprovechar el tiempo precioso que tenía para predicar el Evangelio. Mientras Pablo enseñaba, seguramente alguno le habría contado que tenía un familiar enfermo y no lo podía traer hasta el lugar, entonces Pablo se sacó el pañuelo sudoroso de la frente y se lo dio a esa persona para que lo pusiera sobre el enfermo. Al día siguiente el hombre habría vuelto, pero esta vez acompañado del familiar sanado milagrosamente. El que había hecho el milagro era Dios, el que literalmente había «transpirado la camiseta» , en este caso los pañuelos y delantales, era Pablo.

No queremos hacer una doctrina sobre los pañuelos de nadie, ni establecer ritos de sanidad. Solo vemos que Dios respaldó a Pablo de tal manera que hasta su ropa sucia y transpirada estaba llena de Su gloria. ¿Cuándo comenzó el milagro? No comenzó cuando el apóstol se sacó su vincha, ni cuando se la pusieron al enfermo, comenzó cuando este simple hombre se puso en manos de Dios, trabajó con ahínco y a pesar del cansancio físico, renovó sus fuerzas en Dios y fue hasta la escuela de Tirano, con la certeza de que era su Padre el que lo enviaba y había muchos allí que podrían conocerle ese mismo día.

Dios respalda nuestra fe, pero fe no es una declaración verbal, no es una creencia sin hechos. Eso es lo que trataba de explicar Santiago cuando dijo:

Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Santiago 2:18

La fe y el amor llevaban a Pablo a perseverar predicando en ese lugar y Dios se hizo presente a través de su Espíritu, haciendo milagros en el lugar.

Estamos llamados a discipular las naciones, cuando enfocamos nuestros esfuerzos en cumplir con la gran comisión, el Padre pone su parte. ¿Acaso no nos dijo en el mismo párrafo que Él estaría con nosotros todos los días hasta el fin?

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28: 19-20

¿Estás en el proceso de hacer discípulos de Cristo? Entonces cuenta con que tienes su respaldo y espera ver los milagros, ¡porque las señales siguen a los que creen!

4 Comentarios

  1. Sebastián El 24 octubre, 2019 - 19:29

    Estoy dispuesto a ser discípulo de Cristo. Encargo sus oraciones para mi vida

  2. David Arias El 24 octubre, 2019 - 19:37

    Creo firmemente en la multiplicacion de los hijos de Dios es estos tiempos y en todas las naciones de la tierra, creer y amar como Dios ama, obediencia y acciónar al máximo esa fe!
    Excelente mensaje.

  3. Carla El 24 octubre, 2019 - 20:21

    Amennn , es HACER SU VOLUNTAD!!!!
    ES ÉL EN NOSOTROS .TREMENDOOOOOOOOOO.
    PONERNOS EN SUS MANOS ,ESO ME HABLA DE SALIR DE MI COMODIDAD Y DE MIS DECISIONES .( ÉL ARA )

  4. Mauro santos El 25 octubre, 2019 - 2:30

    A veces nosotros mismos nos ponemos un freno de mano o excusas k no estamos preparados y hacemos a Dios pequeño y al problema grande cuando sabemos k Dios nos kiere usar para hacer su obra porque Papá ve en nosotros lo k otros no ven hagamos la diferencia en el nombre de Jesús

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