Para discipular naciones, ¡Revisemos los fundamentos!

les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Hechos 19:2

Antes de proseguir queremos aclarar que para discipular una nación, siempre se comienza con un hombre, cuando hablamos de naciones no hablamos de formar discípulos en masa, ya que creemos que el discipulado debe ser artesanal, no industrial, es algo personal, Jesús tenía muchos que le seguían pero dio tiempo especial a unos pocos, en quienes se volcó. Cuando pensamos en naciones no pensamos en predicar desde la tv o algún medio masivo sino en formar discípulos de Cristo que sean de influencia, que, con sus vidas moldeadas a imagen de Él, marquen la diferencia. ¡Piensa en naciones, pero enfócate en hombres!

Prosiguiendo con el tema, nos estamos enfocando en el ejemplo que encontramos en el libro de los Hechos, capítulo diez y nueve (te recomendamos leer todo el pasaje antes de proseguir https://www.biblegateway.com/passage/?search=hechos+19&version=RVR1960 )

Pablo encuentra un grupo de creyentes, eran doce hombres; inmediatamente trata de ver qué conocían, cuál era su fe, en qué se basaba y por eso les pregunta:

 ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis?

Y ellos le responden:

Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.

Eso ya le da una idea, pero quiere ir más profundo, seguramente alguno de ellos habría mencionado que habían sido bautizados, entonces les hace la pregunta:

¿En qué, pues, fuisteis bautizados? 

Al escuchar que habían sido bautizados en el bautismo de Juan se da cuenta que tenían una fe incompleta. Juan había hablado del que había de venir, pero Jesús ya había venido, había efectuado la obra. Juan los había enfocado en el bautismo de arrepentimiento, lo cual es bueno, pero los dejaba vinculados a la ley. Cristo nos situó en la gracia y es en ese bautismo en el que los bautiza Pablo, al imponerles las manos viene sobre ellos el Espíritu Santo y comienzan a hablar en otras lenguas y profetizar. Cuando vemos el tremendo impacto que hizo el evangelio en la ciudad de Éfeso entendemos quePablo guió a estos doce por el camino correcto, lo que nace del Espíritu está destinado a triunfar. La iglesia primitiva nace cuando el Espíritu irrumpe en escena en el aposento alto y, si bien ya estaban Aquilas y Priscila predicando en Éfeso, vemos que el momento en que el Espíritu desciende sobre este grupo es el que marca el nacimiento de la iglesia en esa ciudad.

Antes que hablar hay que escuchar

Pablo no comenzó a enseñar inmediatamente, primero se aseguró de preguntar y escuchar a este grupo de creyentes para saber sobre qué fundamento estaba edificando. No se apresuró a volcar su conocimiento, primero examinó el odre. Es por eso que creemos que formar un discípulo no es una producción en serie, sino es «confección a medida», partiendo desde el punto en que la persona se encuentra, revisando qué es lo que cree, sabe o conoce. En nuestro contexto latinoamericano, es difícil que alguien no haya escuchado, por lo menos algo, de Cristo, pero no podemos suponer que todos entienden lo mismo de aquello que han escuchado. Ahí es cuando tenemos que preguntar y escuchar, como lo hizo Pablo:

¿Qué conoce de Jesús?

¿Qué conoce de Dios?

¿Qué conoce del Espíritu Santo?

¿Qué entiende por iglesia?

¿Ha sido lleno con el Espíritu?

En el apuro de que la construcción crezca, no podemos pasar por alto que los cimientos sean firmes y correctos.

Pablo fue efectivo, los sacó de la ley y los introdujo en la gracia, eran judíos, conocían mucho de la Palabra, la habían memorizado desde su niñez, pero ahora necesitaban que el Espíritu activara el depósito que había en ellos, necesitaban sumergirse en la gracia y aprender a vivir en el amor del Señor. Leyendo todo el pasaje vemos que fue más que efectivo, por los frutos en la ciudad (los cuales veremos más adelante) se conoce que se edificó de manera correcta. Para grandes estructuras, como una ciudad o una nación transformada, tenemos que asegurarnos que el fundamento sea proporcional y no hay mayor fundamento que una vida en el Espíritu.

Primero lo primero

Pablo no anduvo con vueltas, una vez identificada la posición de estos discípulos comenzó a poner ladrillos de verdad: les habló de Cristo, los bautizó y al imponerles las manos fueron llenos del Espíritu. No podemos avanzar en una construcción espiritual sin haberlos introducido en la vida del Espíritu. Estos creyente recién convertidos profetizaban, más allá de lo que dirían, si profetizaban es porque escuchaban a Dios. Pablo nunca se sintió intermediario de la voz de Dios para los hombres, sino que procuró que ellos le escucharan desde el minuto cero de su vida espiritual.

En este tiempo de industrialización, de hacer todo en serie y de manera acelerada, donde al ganado se le inyecta hormonas para que crezca más rápido, se busca que los cultivos crezcan en menos tiempo, porque hay que producir, producir y producir; esa fiebre de lo rápido no puede trasladarse a la iglesia, el discipulado debe ser persona a persona, con paciencia, con amor, individualizado y, sobre todo, debemos asegurarnos que los discípulos de Cristo que acompañamos sean introducidos en la vida del Espíritu, para saber que el fruto va a ser espiritual. De nada valen muchas obras si las mismas no nacen del Espíritu, el servicio de los discípulos debe ser consecuencia de lo que está en su interior, de la vida de Cristo que rebosa en ellos y no un mero activismo religioso.

Jesús le enseñó a Nicodemo que el verdadero nuevo nacimiento era del Espíritu, que no eran obras, sino vida. Que crezcamos en ese celo, el de buscar ser llenos del Espíritu cada día y que los que acompañamos, también lo sean.

Para meditar:

¿He nacido del Espíritu?

¿Se traduce eso en frutos del Espíritu?

¿Guío a los discípulos a tener una vida en el Espíritu?

 

 

 

 

8 Comentarios

  1. Victor Miguel Contreras Silgado El 12 septiembre, 2019 - 1:33

    Es hermoso ver como siendo expuestos a Su Luz y amor reconocemos. Nuestro anhelo de estar junto a El. Ya no es nuestro brillo es el reflejo de su amor en nosotros.

  2. Jacqueline Muñoz El 12 septiembre, 2019 - 17:42

    Hermoso escrito, creo que nos lleva anhelar mas una vida en el Espíritu, y tener la revelación plena de la gracia de Dios en nuestras vidas. Gracia y Paz.

  3. lolita jimenez El 12 septiembre, 2019 - 23:37

    Es muy cierto, este fundamento tristemente hay muchas congregaciones en donde el discipulado es industrial, y se a convertido en dicipulado de arrepentimiento y no espiritual como nos enseña la palabra de Dios.gracias por enseñarnos el arte de dicipular el corazón de aquellos que son escogidos, bendiciones.

  4. Zulma Matos El 13 septiembre, 2019 - 2:33

    ¡Amén, muchas gracias!

  5. Carla El 13 septiembre, 2019 - 3:38

    Tremendooooooo!!!!!!
    De oidas te habia escuchado ,mas mis ojos te ven !!!.

    ¡¡¡Necesidad en vivir en el espiritu !!!…..SED Y HAMBRE SOLÓ POR ÉL .

    años vivi ,en activismo y todo SUPERFICIAL NUNCA FUE PROFUNDO .

    PERO HOY EH CONOCIDO A CRISTO ,COMO NUNCA ANTES .

    GRACIAS A PERSONAS TRANSFORMADAS ,Y AMADORAS POR LA PERSONA DE CRISTO Y NO APARIENCIAS …..ME LLEVARON A CONOCER A CRISTO Y ENTRAMOS A SU REALIDAD .

    Y ES TAN VERDADERO DE LO QUE UNO TIENE ,LO DA .
    Y RECIBIMOS AMORRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR……Y YA NO SOMOS LOS MISMO 🙇🏻‍♀️

  6. Indira El 13 septiembre, 2019 - 13:26

    Oh gracias por esta palabra.

  7. Vane El 13 septiembre, 2019 - 17:45

    ¡Me parece excelente tener en cuenta el fundamento en primera instancia y antes de comenzar a discipular a alguien! Comparto 100%.
    Añadiría solamente un mayor hincapié en el vs, 5:
    «Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.»
    6: (Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.)

    Creo que es importante prestar atención a ambos bautismos, tanto el del agua, en el nombre de Jesús, como en el del Espíritu Santo. Mucha gente hoy en día dice haber sido bautizada en Jesús pero siguen en el bautismo de Juan; dicen haber recibido el bautismo del Espíritu, pero no hablan en lenguas ni profetizan (En hechos vemos constantemente que al ser llenos del Espíritu, el acto seguido es una manifestación visible y una evidencia bien notoria que no deja duda alguna de que fue El).

  8. Alejandra Rodríguez El 27 septiembre, 2019 - 6:04

    Siempre he creído en esto que escribieron totalmente de acuerdo sin Espíritu no hay nada . Porque Dios es Espíritu y los que le adoran deben hacerlo en Espíritu y Verdad. Se tiene que ser llenos del Espíritu para transformar como los discípulos llevaron el evangelio que cambia porque antes fueron llenos del Espíritu Santo.

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