Discipulando naciones: introducción

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:18-19

Sin ninguna duda, para Jesús era importante dejarnos en claro que nuestra función era hacer discípulos, porque fueron sus últimos encargues a sus propios discípulos: «Vayan y hagan discípulos», pero no fue un mandato liviano o pequeño, «Vayan y hagan discípulos a todas las naciones». O sea, que si hiciéramos discípulos a nuestra nación completa todavía estaría inconclusa la tarea, todavía habría mucho para hacer, no alcanza con decir: «He discipulado a dos o tres», eso no nos puede traer tranquilidad, la visión de la tarea, de sus dimensiones nos tiene que impulsar para alcanzar cada día más personas con el mensaje y luego discipularlas.

Ahora bien, muchos de nosotros tenemos o hemos tenido discípulos. El plan de discipulado es normal en casi cualquier congregación. Pero es necesario que podamos ir a la Palabra para que podamos ver a los discípulos de Jesús, ver lo que Él fue formando en ellos durante esos tres años, para que tengamos una idea de a qué nos envió cuando nos dio la gran comisión. No nos envió a enseñar doctrinas básicas, no nos envió a tener gente subordinada, no nos envió a tener con ellos una reunión semanal para impartirles algo. Nos mandó a formarlos como discípulos de Él, seguidores de Cristo, como decía Pablo: que sean imitadores de Cristo; eso nos sube mucho más alta la vara.

Veamos en las Escrituras las características de un discípulo, para que podamos saber qué se espera que haya en nosotros y qué se espera que podamos en ver en los discípulos de Cristo que formamos:

 

1. Hay multitudes y hay discípulos

Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. Mateo 5:1
Puede haber mucha gente identificada como cristiana, mucha gente que viene a Cristo, que se sienta en una banca cada domingo, es necesario que progresen a ser discípulos. Que podamos ver en esa multitud el potencial discípulo y entregarnos a la tarea de amor.
       2. Jesús considera a sus discípulos su familia
Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Mateo 12:49
Podemos ver lo estrecho del vínculo, no eran simples alumnos a los que impartirle un conocimiento, eran familia, eran íntimos, con los que compartir la vida. No estoy formando un discípulo si no lo siento MI familia y si no le imparto la vida EN familia, para que, a su vez, él considere a los discípulos que forme de la misma manera.
     3. Un discípulo se convierte en un transportador de los milagros de Cristo
Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Mateo 14:19
Un discípulo está en la primera fila, viendo la vida del Maestro y por eso puede llevar el milagro a los demás: eso fue lo que quiso decir Pedro cuando dijo que éramos un reino de sacerdotes, el sacerdote acerca a Dios y la gente, los vincula. Esa es la función de un discípulo.
       4. Jesús comparte sus emociones con sus discípulos
Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino. Mateo 15.32
Reconocemos si somos discípulos o si alguien lo es en que conoce y reproduce las emociones de Dios: ama lo que Él ama, se compadece de lo que Él se compadece, etc. De estar con Él, se parece a Él en sus emociones y sentimientos. Lo alegra lo justo y puro, lo entristece el pecado y la desobediencia. Un discípulo nunca es indiferente, porque su Maestro no lo es.
      5. Un discípulo es obediente
Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó; Mateo 21.6
La obediencia al Maestro es un sello inconfundible del discipulado.
      6. Un discípulo manifiesta la autoridad delegada
Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Mateo 10.1
Luego de ese empoderamiento los discípulos volvieron felices y asombrados de la autoridad que habían manifestado. Hay autoridad en los discípulos de Cristo, porque Él mismo obra a través de ellos.
      7. El discipulado requiere renuncia
Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. Lucas 14.33
No hay discipulado sin renuncia, por eso el joven rico no pudo llegar a serlo, pero no es la renuncia solamente a lo material sino a todo lo que nos sea pedido quemar en el altar, a muchos de los cristianos de los primeros siglos esa renuncia incluía su vida, igual que para muchos discípulos en países que los persiguen, en la actualidad.
      8. El discípulo vive cargando su cruz
Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Lucas 14.27
Y lo hace naturalmente, con gozo. Para el discípulo, la cruz es el lugar donde se encontró con Cristo por primera vez y hay belleza en ella, porque cargando su cruz, muere cada día a sí mismo y deja que Cristo crezca en él.
      9. Un discípulo permanece en la verdad
Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; Juan 8.31
Los discípulos conocen, aman, imparten, practican, enseñan y predican la verdad y esa verdad los hace libres. No se halla en ellos ninguna mentira. Juan se alegraba de ver a los miembros de esa congregación andando en la verdad (Juan 2).
      10. Un discípulo es fructífero
En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Juan 15.8
No existe el discípulo infructuoso, no hay circunstancia o situación que no nos permita dar frutos. Pablo, estando en la cárcel evangelizaba a mucha gente, peleaba batallas por las iglesias, escribía a sus discípulos para alentarlos y mucho más. A un discípulo no lo frena una cama de hospital, ni ninguna cosa por fuerte que sea, ha aprendido a sacar fuerzas de la debilidad, porque conoce que le que es fuerte en él es Cristo. Siempre hay frutos, el árbol que menciona Apocalipsis 22 da un fruto cada mes y así es el discípulo: la madre que amamanta puede dar frutos de oración o adoración mientras lo hace, no hay etapa en la vida que no podamos dar fruto. Eso es marca de discipulado.
      11. Por sobre todas las cosas
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. Juan 13.35
El amor es la marca de fuego en la vida del discípulo, un discípulo ama incondicionalmente, porque es lo que ha visto hacer a su Maestro. Ama al prójimo, ama a los hermanos, ama a los enemigos, ama al que le ofendió, ama al mundo…AMA. Y ese amor se traduce en obras de amor, no es proclamado, es vivido en partirse por el otro, en darse aun a aquel que no le puede devolver nada.
RESULTADO
Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. Hechos 6.7
Se hacen mucho cursos de iglecrecimiento, pero nada es tan efectivo como hacer aquello que se nos mandó hacer desde el principio, porque un discípulo engendra y forma discípulos.
Para meditar
  • Vuelve a leer cada punto y reflexiona si te identificas, si eso ya está formado en ti.
  • Si tiene discípulos comienza a orar para que cada una de esas cosas se formen en ellos, pide al Padre que te enseñe cómo hacerlo. Que ese sea tu objetivo.

9 Comentarios

  1. Harold Beltrán El 5 septiembre, 2019 - 18:52

    Gracias comparto completamente este enfoque. Creo que el fruto que permanece es el discípulo.

  2. Onésimo Walter El 5 septiembre, 2019 - 19:24

    Gracias a sido muy edificante

  3. Joaco Tevez El 5 septiembre, 2019 - 20:21

    Cuando la gracia nos es revelada, la responsabilidad de dispensarla cobra un fuerte peso. Cuando amamos como el Señor ama, anhelamos impartir en nuestro prójimo. Abrazamos el evangelio y multiplicamos los talentos, damos frutos, hacemos discipulos de Cristo.

  4. Paola Blanco El 5 septiembre, 2019 - 23:18

    Muy edificante !! Gracias por compartirlo

  5. Yerenick Calderon Valenzuela El 6 septiembre, 2019 - 2:40

    Bendiciones, hoy justo meditaba en su palabra y comprendía que su camino no es fácil y de verdad se debe ser hombre o mujer valiente para avanzar. Justo cuando nos metemos en la cueva huyendo porque sentimos que ya no damos para un paso más, es allí donde el ambiente es propicio para vivir el actuar de Él. Gracias por ser de tanta bendición.

  6. Fabiola Matta El 8 septiembre, 2019 - 21:17

    Es de mucha bendición porque veo como el Señor confirma su palabra y nos afirma en lo que está hablando para retomar la verdad de su llamado Gracias por compartirlo

  7. Victor Miguel Contreras Silgado El 12 septiembre, 2019 - 2:11

    Muchas gracias Hermoso tema. El amor de Dios siga transformando nuestro corazón a su corazón y El, en su amor, su luz sea mayor cada día en nosotros.

  8. Javier El 14 septiembre, 2019 - 5:35

    Muchas Gracias, hay claridad y edifica mucho esta enseñanza.

  9. Joserf Gutierrez El 11 octubre, 2019 - 9:14

    Toco las fibras del alma

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