saetas training: enviados II

Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos. Lucas 4:18 

La libertad personal hoy está mal entendida y sobrevalorada, se confunde libertad con libertinaje y autodeterminación con desorden e improductividad. La mayoría de las personas no quieren recibir órdenes de nadie, quieren ser “libres”. Pero en realidad vivimos obedeciendo mandatos externos o internos; por ejemplo, una madre de un bebé recién nacido se despierta a la madrugada a alimentar a su hijo, ella quisiera seguir durmiendo, pero hay un mandato interno que la obliga a levantarse, el bebé no tiene la capacidad de obligarla, pero tampoco necesita hacerlo, ella será enviada hacia la cuna por el amor que siente por su hijo.

Tal vez seas de las personas que dice: “No quiero que nadie me diga qué hacer, quiero hacer mi propia voluntad siempre”. En ese caso quisiera compararte a dos hombres, uno es un vagabundo sin hogar, es libre de dormir en el banco de la plaza que más le agrade o comer las sobras del restaurante que le quede más cercano, no tiene horario para despertar o para ir a dormir. El otro hombre es el presidente de una gran nación, las múltiples actividades le exigen levantarse temprano y seguir una ajustada agenda de entrevistas, reuniones, actos, etc, literalmente no es libre ni de enfermarse o decidir un día quedarse en casa sin hacer nada. Es que, cuanto mayor sea la responsabilidad, tendremos que renunciar a más cosas. Pero ¿qué preferirías ser? ¿un vagabundo que pasa desapercibido en la historia de la humanidad sin dejar un aporte significativo o el presidente de una nación, cuyo nombre será recordado por generaciones?

Jesús fue enviado y aceptó ese envío con todas sus consecuencias.

Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla, y tengo también autoridad para volver a recibirla. Éste es el mandamiento que recibí de mi Padre.» Juan 10:18 (NVI) 

El Padre lo envió a entregar su vida, Jesús tuvo la libertad de obedecer a ese pedido.

Tú eres un enviado y tal vez lo que se te ha encomendado hacer requiera renuncias y sacrificios, pero ten la certeza que vale la pena. Hoy tienes la libertad para obedecer al llamado y hacer algo trascendente o elegir tu supuesta “libertad” y dejar tu tarea inconclusa. Que puedas decir como Pablo:

He luchado por obedecer a Dios en todo, y lo he logrado; he llegado a la meta, pues en ningún momento dejé de confiar y obedecer a Dios. 2 Timoteo 4:13 (BLS) 

4 Comentarios

  1. Aarón Ledezma El 13 febrero, 2019 - 21:39

    Blog edificante para mi vida!!! Dios está hablando al cuerpo Global!!!

    Saludos desde Puebla

  2. Manuela El 20 febrero, 2019 - 12:17

    Excelente!

  3. René Vargas El 22 febrero, 2019 - 12:53

    De muchos bendición .

  4. Andres Chacon El 10 marzo, 2019 - 22:11

    De mucha bendicion este mensaje de parte de Dios, que Dios os bendiga, un abrazo desde Castellon -España.

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