Saetas training: escogidos III

He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción. Isaías 48:10 

Hasta hace unas décadas, cuando un niño dejaba de serlo, tenía una idea de su futuro, sabía qué se esperaba de él. Si era una familia humilde a los trece o catorce años ya comenzaba a ser un sostén económico y se involucraba en lo laboral; si tenía el privilegio de poder estudiar lo hacía sabiendo que eso lo integraría inmediatamente, al egresar, al campo de trabajo elegido. No había mayores incertidumbres en ese sentido. Tampoco había muchas distracciones, los juegos eran para la niñez. A medida que se ha ido avanzando en el tiempo eso fue cambiando, por diferentes y variadas razones; pero, en general, esa sensación de certeza se fue perdiendo. Una persona que deja la niñez hoy se enfrenta a varios años de incertidumbre, la llamada adolescencia, ese período de adaptación entre la niñez y la adultez se ha prolongado, alcanzado a gente que ya transita largamente la tercera década de vida. ¿Es esto malo? En realidad el problema es que todos necesitamos movernos por un propósito, ya que este nos encamina, esa falta de propósito deja a muchos jóvenes en una nebulosa de pasividad, caldo de cultivo propicio para muchos males tales como adicciones, pereza e improductividad. Es muy compleja la situación de estos jóvenes hoy, los excesos de muchas cosas los han ablandado haciéndolos incapaces de frustrarse, intolerantes a cualquier tipo de sufrimiento.

Por otro lado, estos mismos jóvenes, sufren la falta de redes de contención como la familia y los pares. En una época de hiperconectividad el ser humano está solo e incomunicado, la familia se disgrega, la amistad ha pasado a ser «virtual» y por eso, incapaz de lazos duraderos.  Todo esto da como resultado un ser humano fracturable, blando en determinaciones pero endurecido en emociones. Sin dudas el panorama no es el mejor.

Pero (los «peros» de Dios son maravillosos), en ese horno de aflicción de confusión y despropósito, el Padre está llamando a estos jóvenes, dándoles un propósito, un rumbo, un sentido. Diciéndoles que Él los ha escogido. El mismo Dios que sacó a un José de un pozo y lo puso en la corte de Egipto, es el que tiene sus ojos en muchachos que hoy no encuentran el rumbo. Él no menosprecia la juventud, sabe que en cada niño hoy puede haber un profeta mañana, Él sabe lo que quiere y puede hacer.

Queda en los adultos entender cuál es el rol de ellos en estos tiempos y motivarlos a seguir el llamado del Padre. Ellos serán los que dejarán sus juegos para involucrarse en los «negocios» del Padre, como ninguna generación antes que ellos; son los que sin haber tenido ejemplo de familia natural edificarán familias firmes por revelación de la paternidad de Dios en sus vidas; los que gobernarán porque se les ha revelado el gobierno de Dios sobre sus vidas, los que guiarán porque Él es su camino y por Él caminan; los que estarán dispuestos a dar sus vidas por el Evangelio, superando todos los temores y barreras. Son los que encontrarán el Él su origen y su destino.

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4 Comentarios

  1. Cesar El 2 enero, 2019 - 22:36

    Muy real mientras no tengamos un objetivo entre la niñez y adolescencia nuestras vidas vagaran alimentándose solo con lo que está alrededor

  2. Karen Mora El 4 enero, 2019 - 3:53

    Hermoso y cierto

  3. Reyna de Estrada El 6 enero, 2019 - 16:56

    Hermoso blog, Dios les bendiga, les siga dando revelación, bendecidas enseñanzas.

  4. Carmen Guzman El 30 enero, 2019 - 20:36

    Gracias.. Es una verdad que de tiempo en tiempo se nos olvida

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