Entrenando los dones

Ejercita el don que recibiste mediante profecía, cuando los ancianos te impusieron las manos. 1 Timoteo 4:14 NVI

Ya sabemos que todos tenemos dones, aunque, a veces, no tenemos muy en claro cuáles son.

Por esto dice: «Cuando ascendió a lo alto, se llevó consigo a los cautivos y dio dones a los hombres.» Efesios 4:8

Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas. 1 Pedro 4:10 

No cabe duda que todos tenemos al menos un don. Lo que Pablo le dice a Timoteo es que entrene, ejercite el don que le fue dado. O sea que no alcanza con tenerlo sino que hay que aprender a usarlo.

Nos gusta comparar los dones a herramientas. Algunas personas procuran dones para lucirlos, pero Dios no nos regala adornos sino herramientas para ser usadas hábilmente. El propósito de los dones es que edifiquemos a otros, en primer lugar a la iglesia, pero también hay dones que pueden ser señales para los no creyentes.

Pero como toda herramienta, es necesario adquirir destreza en usarla. Eso se hace por medio de la práctica.

El primer paso necesario es identificar nuestros dones:

  1. Qué dones tienes, a veces, no tiene  que ver con lo que haces en la congregación, ya que se tiende a suplir necesidades. Pero es un buen comienzo pensar para qué cosas eres solicitado más a menudo y de ellas cuáles te son más naturales o fáciles y, al mismo tiempo, te sientes mas pleno al realizarlas. Ten cuidado de no confundir tu deseo de ser visto, el corazón es engañoso y una persona con rechazo o con falta de identidad tal vez piense que lo mejor que hace es algo que es público.
  2. Los dones nos son dados desde antes de nacer, a Jeremías se le dijo que era profeta desde antes de estar en el vientre de su madre (Jeremías 1). Piensa en las cosas que hacías desde que eras niño. Un señora nos contaba que cuando era niña y sin tener cristianos en su familia, ella quería sanar a la gente, así que aun a tierna edad ponía sus manos sobre personas enfermas o con dolor y trataba de «sanarles», hoy tiene la carga de orar por los enfermos, dada por el Espíritu. Tres hermanos, siendo niños, jugaban «al culto», el mayor siempre predicaba, el segundo dirigía el servicio y la menor recogía la ofrenda, hoy el más grande es predicador y maestro de la palabra, el que le sigue tiene don de dirigir y la hermana tiene el don de administrar. Por supuesto que no siempre se puede seguir esto al pie de la letra pero nos va dando una orientación.
  3. Nuestro don nos da una cosmovisión particular. ¿Has visto que a los evangelistas les parece que nunca se evangeliza lo suficiente? o a los maestros les parece que la prioridad es enseñar la Escritura, a los que tienen don de misericordia  les parece que lo más importante es acompañar al que sufre, el que tiene don de servicio ve lo que no está hecho y corre a hacerlo. es como si los dones nos pusieran anteojos especiales para ver determinadas áreas, por eso es importante que se nos revele el CUERPO y entendamos que nuestra forma de ver está relacionada a los dones que tenemos. ¿Acaso podemos juzgar a los talones por llegar siempre después que los dedos? No, pero les podemos dar gracias por el sostén que le dan al cuerpo.

Si todavía no conoces tus dones, hay varios buenos test de dones gratuitos online. Pero sería bueno que preguntes a tus discipuladores o pastores cómo te ven.

Ahora, ¡A entrenar!

  1. Habla con el Fabricante de la herramienta, pregúntale cómo se usa y cómo tienes que usarla tú, qué desea que construyas con ella. Lee el Manual de Instrucciones.
  2. Únete a personas que ya sean expertas en ese don, aprende humildemente a sus pies.
  3. No esperes a ser nombrado o reconocido para usar tus dones, simplemente haz lo que el Espíritu te está inquietando a hacer, siempre en sujeción al cuerpo. En mi caso particular, cuando conocí al Señor no sabía que tenía el don de la enseñanza pero inmediatamente comencé a enseñar la Biblia a mi hermanita pequeña, involucrarme en la enseñanza de niños y hacer todo curso que se dictara; no fue premeditado, pero mi pasión se manifestó ni bien nací de nuevo y nunca esperé reconocimiento por ello. Si eres evangelista habla de Cristo, si eres músico adora en la intimidad, si tienes misericordia ve a un hospital o asilo y sirve allí de voluntario, si tiene el don de servicio no esperes que te lo pidan, ayuda; si tienes dones de profecía únete al grupo que intercede u ora y simplemente permanece allí…
  4. Recuerda, que las inseguridades no te ganen la batalla: «Fiel es el que te llama, el cual también lo hará». Si Dios te llamó, Él te capacitará de acuerdo a tu disposición y hambre de aprender y servirle.

¡Usa las herramientas que el Padre te regaló! ¡Sácales brillo de tanto usarlas! ¡Construye SU proyecto con ellas!