Puros

Entramos en el tercer mes de enseñanzas desde el blog Real. El tema que continúa es “Pureza”.

Sin dudas, temática que se podría abordar desde muchas aristas y a través de la cual se podrían sacar un gran número de prédicas.

Pero empezando por el significado: ¿qué es pureza? Es la característica de aquello que es puro. Y éste, hace referencia a lo no contaminado, lo no manchado, aquello que mantiene su esencia original sin haber sido corrompido.

Me gustó mucho esta última definición. Tiene una relación directa con lo establecido originalmente por Dios. Por estos días, el Espíritu está hablando a la Iglesia, y a los hijos, de volver a su diseño de origen, de volver a la forma, de la reforma y de la cultura de Reino…

Es por eso, que no se trata de lo nuevo, de lo que está de moda, sino de ir a lo que ya existe. De volver a la imagen y semejanza de aquello que Papá creó en un perfecto y armonioso estado de pureza. Y en este recorrido, quizás encontremos cosas nuevas para nuestros ojos y corazones. Pero a la luz divina, simplemente son cosas que desde la eternidad siempre estuvieron y ahora nos son reveladas. Lo eterno, carece de corrupción. Es existencialmente puro.

Dime de dónde eres y te diré cuan puro eres

Existen dos sistemas, dos reinos. El sistema de este mundo, y el del Cielo. Muchos hijos, se han contaminado con diseños y formas que el sistema del mundo les ha ofrecido. Muchos llegan a los brazos de Jesús con un nivel de contaminación alto, producto de haber vivido mucho tiempo en tinieblas. El paso de un reino a otro, requiere de un proceso de descontaminación o desintoxicación de todo lo impuro que se le ha pegado a la esencia original.

En ese proceso, la luz del Espíritu revelará todo lo que ha manchado el estado natural al cuál pertenecemos. Hábitos, costumbres, formas de hablar, de vestirnos, de relacionarnos, productos audiovisuales que consumimos, relaciones sin propósito, etc.

Si se quiere hilar más fino, aún “dentro” de la Iglesia, lo impuro ha corrompido en la relación original que Dios tenía para con su Esposa. La religiosidad, por ejemplo, ha sido una de las estrategias más efectivas con la que las tinieblas pervirtió a los hijos. Bajo este sentido, purificarnos es un paso necesario para volvernos a Dios.

 ¿Cómo ser más puros?

A la luz de lo expuesto anteriormente, el proceso comenzará por un cambio de pensamiento. Una renovación en nuestras mentes.

«…todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad». Fil: 4:8 (RV1960)

Dicha transformación, nos conducirá a cambiar los deseos de nuestros corazones, y por ende, si somos radicales y coherentes, modificaremos nuestro diario vivir. Sencillamente, se trata de elecciones.

Purificarnos, con la motivación de amar a Dios por sobre todas las cosas, es un constante acto de adoración. No lo hacemos por ley, no lo hacemos buscando lo propio. Lo hacemos por amor a Aquel que nos creó.

En el momento en que la Iglesia, adopte este modelo de continua purificación, estableciendo pilares sólidos sobre aquello con lo cual no podemos contaminarnos, nos llevará a la imperiosa necesidad de establecer una cultura de Reino..

«Todas las cosas son puras para los puros, más para los corrompidos e incrédulos nada es puro, sino que tanto su mente como su conciencia están corrompidas» Tito 1:15 (BLA)

Por Juan Coria (Administrador de contenido TTL/Blog)