TTL Kids: todo empieza en casa

Un sabio dijo: “La verdadera educación de un hombre comienza varias generaciones atrás”

Un proverbio africano dice:  “Para educar a un niño hace falta la tribu entera” 

Cuando leemos acerca de las vidas de los grandes hombres de Dios, tanto en la Biblia como a lo largo de la historia, tendemos a enfocarnos en los momentos de su vida cuando ya estaban formados, los vemos enfrentando grandes desafíos o llevando a cabo grandes obras. Por ejemplo pensemos en Daniel, era un adolescente cuando llegó a Babilonia, pero tuvo la entereza de pararse con la decisión de no contaminarse con la comida del rey; al mirar eso tendemos a olvidarnos que lo que Daniel manifestó en ese momento ya estaba en él, DANIEL YA ERA DANIEL AL LLEGAR A BABILONIA. Casi cualquier cosa que una persona manifiesta en la vida adulta ya estaba en ella desde pequeña porque somos la sumatoria de la inflencia del medio que nos rodea. Volviendo al ejemplo de Daniel, él había sido instruido en la importancia de una alimentación regulada por la ley de Dios, tenía la convicción de que eso era bueno, por eso no dudó ni un instante; había sido instruido en la ley pero también en la fe, en la certeza de la respuesta divina, en discernir la voz de Dios y tantas otras cosas que le fueron útiles luego.

Uno de los grandes errores que hemos aceptado es la tercerización de la educación de los niños, tanto en lo secular como en lo espiritual, pero lo segundo es mucho más grave, porque confiamos en que una hora semanal de escuela bíblica va a proveer lo que el niño  necesite para su vida cristiana. Esto es tan ilusorio como pensar que podrían aprender a caminar o a hablar llevándolos a un centro especializado una hora semanal.

Por otro lado hay familias donde hay UNA persona responsable de la vida espiritual del pequeño, esto tampoco es certero, porque ese niño no fue encomendado a UNO, sino a una familia. Donde hay padres, abuelos, tíos, hermanos mayores que van a plasmar de lo que son en ese niño. Recordemos que enseñamos lo que sabemos pero impartimos lo que somos, o sea que todos los miembros de la familia educan, para mal o para bien, dejan una impronta profunda. Tener revelación de esto nos corre de la comodidad de que es OTRO el que debe hacerse cargo de esa vida. Yendo aún más profundo, la familia de fe debe ver como propios CADA UNO de los niños asignados. Hace un tiempo, en una reunión de nuestra comunidad de fe, de pronto notamos que el pequeño Bautista no estaba, había desaparecido, lo que provocó que todos corriéramos para buscarlo, una persona que observaba la escena le preguntó a un joven, recién casado y sin hijos naturales qué buscábamos, a lo que él respondió: “buscamos a uno de NUESTROS HIJOS” ; esta frase reflejaba lo que había en el pensamiento de ese joven: “cada uno de estos niños es mi asignación”.

Debemos recuperar, primero como familia nuclear, luego como familia extendida y también como familia de fe la certeza de que cada niño es MI responsabilidad, que le imparto lo que soy, por eso es tan importante no sólo hablarles de cómo deben ser las cosas sino impartirles vida espiritual desarrollada en nosotros primeramente.

Muchas veces escuchamos oraciones como :” Señor, que se levanten los Daniel en esta generación “. Pero para eso tal vez deberíamos accionar para ser las familias que permitan y faciliten la formación de esos Daniel. Ese es uno de nuestros objetivos al hacer entrenamiento para padres y no sólo para niños. Es nuestro anhelo que se despierten familias formadoras de héroes de la fe, una extensión de Hebreos 11, formada en familias de este siglo.

 

 

6 Comentarios

  1. Rita Espinoza El 20 junio, 2018 - 22:13

    Excelente, porque todo comienza desde casa y la parte espiritual que ellos miren de sus padres es lo que reflejarán día a día!

  2. Cesar Reimundo Nuñez El 20 junio, 2018 - 22:32

    Exactamente! Amén.

  3. Jackie Marquez El 21 junio, 2018 - 16:12

    Amo estos temas, tengo dos hijas una de 9años y otra de 5 años y desde que empezamos a levantar un altar de Oración y adoración en nuestra casa con ellas, hemos podido ver su madurez y cambio que han tenido en sus vidas, como todos los niños de carne y hueso 😁 tienen momentos de desacuerdos entre ellas, pero esos momentos son donde las llevo a la práctica de lo que ya han aprendido!

  4. Lucia Torres El 21 junio, 2018 - 22:05

    Es necesario fortalecer con y como padres en la fe, el seguimiento e involucrarse en la vida espiritual, para los niños es importante que lo que aprende en la iglesia se viva en su casa, de lo contrario se sienten “solos” y desaniman.

  5. Raquel Fiore El 21 junio, 2018 - 22:49

    tremendo Gracias!

  6. Joksan Aguirre El 22 junio, 2018 - 7:01

    Hola, Tengo un sobrino de 7 años. Yo también me siento responsable de su vida espiritual. Trato de dar lo mejor de mi hacia a él cuando se encuentra a mi lado, tanto en el ámbito secular y espiritual, (la mejor manera que he encontrado para hacerlo es con el ejemplo). Este escrito a quebrado el prejuicio que estaba en mi mente; yo pensaba que estaba mal lo que hacia, decia en mi interior: tal vez estoy tomando un lugar que no me corresponde, ese papel es de sus padres (creo era un pensamiento muy egoista de mi parte) En efecto y es cierto hay familias donde UNA persona es responsable de la vida espiritual del niño (en ocasiones la madre en otros casos el padre, Uno es cristiano el otro no). No basta solo un par de horas en la escuela dominical. Ese niño es mi responsabilidad como familia de la fe. Primero en mi una vida espirtual desarrollada para lograr impartir lo que soy en Él. Bien lo dice proverbios 22:6. Les agradezco Toma Tu Lugar

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