La libertad de los hijos. Sexualidad

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” Génesis 1:27

Libertad en la sexualidad

La perversión de cualquier cosa puede tomar dos direcciones opuestas pero igualmente dañinas, sobredimensionarla o proscribirla. Esto es lo que ha pasado siempre con la sexualidad, por un lado viejas filosofías gnósticas condenan la sexualidad como algo inherentemente malo y por otro el hedonismo lo sobrevalora haciéndolo un elemento imprescindible en la vida humana. Esto es tan fuerte aún hoy que los seres humanos vivimos tironeados internamente por estas dos fuerzas hasta que la luz del conocimiento de la verdad nos posiciona en el lugar correcto y así obtenemos libertad.

TODO LO QUE DIOS CREÓ ES BUENO, INCLUIDA LA SEXUALIDAD

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” Génesis 1:27-28

“Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.” Génesis 1:31

Vemos desde la misma creación que Dios es quien creó la diferenciación sexual de hombre y mujer. Dios los diseñó con características sexuales, primarias y secundarias, incluidas. No se le escapó ni fue una aberración que el hombre y la mujer fueran físicamente diferentes, sin embargo consideró eso como bueno en gran manera. Dios sabía que el hombre y la mujer iban a tener apetitos, sabía que iban a secretar hormonas, que se iban a sentir atraídos sexualmente, él los hizo así y aun sabiendo esto le pareció bueno en gran manera. En la sexualidad creada por Dios no hay absolutamente nada malo. Esta atracción entre los dos individuos era necesaria para cumplir el mandato, cuando leemos el versículo 28 vemos que tres de los cinco verbos en imperativo involucran la relación sexual: fructificar, multiplicarse y llenar la tierra. Dios es tan bueno que da al ser humano una tarea y le añade el plus del placer para que sea más atractiva. Aquí podemos recalcar otra verdad:

EL OBJETIVO DE LA SEXUALIDAD NO ES LA OBTENCIÓN DE PLACER

El placer obtenido de la unión íntima es un regalo de Dios para la pareja que al unirse cumple con el objetivo de continuar la especie, pero no es lo central. El hedonismo, o sea poner el placer como un fin en sí mismo, exalta esa búsqueda de satisfacción a tal grado que nos presenta un Dios tirano que no nos “deja gozar del sexo” a nuestro antojo sino que lo restringe al vínculo matrimonial. Como esto nos bombardea constantemente esa mentira se instala en la sociedad y se comienzan a naturalizar y justificar conductas pecaminosas: “es que la presión de la carne es muy fuerte”, “y, es hombre ¿qué quieres que haga?”, “ya son una pareja adulta, en nada cambia un documento”, etc

La mayoría de nosotros ha visto el dibujo del corazón del hombre, un trono en él y la perspectiva de que el trono lo ocupe Cristo o el ego. Si se nos pregunta quién está sentado en el trono de nuestro corazón
seguramente diremos que Cristo, pero si seguimos justificando la búsqueda de placer entonces se evidencia otra cosa. Muchas de nuestras creencias son totalmente centradas en nosotros y eso
desemboca en prácticas erradas. Por ejemplo, muchas veces hemos escuchado de “no es bueno que el hombre esté solo” y por eso se creó a la mujer, entonces se nos presenta a un hombre triste y melancólico
porque quiere tener una mujer, o sea, según este argumento Dios crea a la mujer por causa de las emociones del hombre, pero esto no es así. El hombre no podría extrañar o desear algo que no conocía ni imaginaba siquiera, además estaba en perfecta comunión con su Creador y eso lo completaba y satisfacía totalmente, la insatisfacción o la soledad son emociones del hombre caído, no del hombre en el jardín del Edén. ¿Qué quiere decir entonces que no es bueno que el hombre esté solo? Que una ayuda, para la tarea, le iba a venir bien. Dios crea a la mujer por causa de su plan y no del hombre, aunque el hombre es beneficiado con la creación de una compañera. Absolutamente todo debe ser teocéntrico, o sea el centro y objetivo es Dios mismo. La sexualidad no escapa a esta premisa y cuando los deseos son mayores a la obediencia es cuando nos damos cuenta que estamos en esclavitud y el deseo se ha hecho señor.

Cuando hablamos de esclavitudes, en estos temas, no nos referimos a cárceles con rejas sino prisiones hechas en base a mentiras, la servidumbre del hombre libre se realiza a través de pensamientos que lo condicionan a determinados comportamientos, cuando acepta las premisas falsas se sujeta a ellas.

Desenmascaremos mentiras instaladas acerca de la sexualidad:

 Es una pasión incontrolable: la divulgación general presenta al deseo sexual como algo que no se puede contener, a esto se suman teorías psicoanalíticas como las de Freud, donde se dice que reprimir deseos puede ocasionar todo tipo de trastornos. Los cristianos no “reprimimos” lo que sentimos, sino que depositamos la carga En Cristo, algo que para los que desconocen la vida en el Espíritu es desconocido, no nos mantenemos célibes o puros por fuerza propia sino con recursos espirituales. El Padre toma dominio aun de las pasiones y las santifica. Parte del fruto del Espíritu en nosotros es el dominio propio y a esa herramienta recurrimos. TODA PASIÓN SE PUEDE Y DEBE SUJETAR.
 Los apetitos están hechos para ser saciados: esto es una media verdad, la verdad completa es que están diseñados para ser satisfechos de manera correcta, por ejemplo, si una persona que tiene sed bebe agua de mar no solo no será saciada sino que puede morir por haber bebido ese tipo de líquido. Por otro lado
tenemos apetencias que responden a una causa vida-muerte como el hambre, la sed o el sueño, ya que sin alimentos, agua y descanso podemos morir. Pero eso no ocurre con el deseo sexual,
la abstinencia no es causal de muerte. LOS APETITOS SE DEBEN SACIAR DE LA MANERA CORRECTA.
 Una persona que “tiene experiencia” será un mejor amante y complacerá mejor a su pareja. Bajo esta mentira se corren varios riesgos. Por un lado se puede desatar la lujuria que implica la práctica del sexo desordenado y que contamina a la pareja también. Por otro lado querer repetir aquello en lo que se fue
“entrenado”, ya sea por una pareja sexual previa o por la pornografía, esto trae, muchas veces, insatisfacción en el matrimonio porque se tiene una expectativa que es irreal, por ejemplo, si ya hubo una “primera vez” no se puede esperar sentir lo mismo con la esposa o esposo, simplemente porque ya no sería la primera vez y con respecto a la pornografía está demostrado que la persona que la consume tiende a no poder alcanzar placer en las relaciones cotidianas y reales. Ser un buen amante implica amar, LA VERDADERA DEMOSTRACIÓN DE AMOR HACIA LA ESPOSA O ESPOSO ES GUARDARSE PARA ELLA O ÉL. La experiencia la transitarán juntos y con la bendición de Dios que viene con la pureza.

Por favor, toma tiempo para reflexionar
1- ¿Tienes actitudes que demuestran que ves la sexualidad como algo bueno? ¿O lo ves como algo sucio, de lo que no se puede hablar? Por ejemplo: si eres casado ¿puedes hablar con tu pareja libremente del tema? Y si eres soltero ¿te atreves a pedir consejo sobre este tema a personas de tu confianza como padres o líderes espirituales? ¿Puedes dar gracias a Dios por haber nacido con el sexo que naciste y lo que ello implique?
2- ¿Cuánto de lo que haces está relacionado a la búsqueda del placer sexual? En los momentos de intimidad ¿Te importa la satisfacción de la otra persona en la misma medida que la tuya propia? Examina en qué nivel de importancia pones al placer en tu vida y pídele al Padre que te ayude a reordenar las prioridades. Toma tiempo para ver si no hay creencias mentirosas en ti acerca de este tema, recuerda que lo que creemos es base de lo que hacemos, pídele al Padre que te examine y purifique.
3- ¿Has estado reprimiendo deseos impuros (fornicación, adulterio, pornografía, masturbación)? ¿O los has llevado al Padre para que te limpie? ¿Confesaste esa tentación? Recuerda que la confesión nos libera, tentación no es lo mismo que pecado y al hacerlo estamos corrigiendo el rumbo que tomaremos, es más fácil sucumbir si creemos que nadie lo sabe.
4- ¿Has estado saciando incorrectamente tus apetitos sexuales (fuera del matrimonio o por algún medio pervertido)? Confiésalo y apártate, si es necesario porque es muy fuerte su influencia, pide ayuda y ministración.
5- Si has sido influenciado por prácticas perversas, sexo extra matrimonial, pornografía o cualquier medio corrupto toma tiempo a solas con Dios y pídele que purifique tu mente para que seas limpio de tal manera que no traslades eso a tu pareja.

NOTA:
El apóstol Pablo nos dice

“Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.” 1Corintios 6:18

El esfuerzo de las tinieblas para apartarnos de la santidad y pureza sexual es muy grande, no podemos ser necios y menospreciar esta situación. Si has identificado áreas de vulnerabilidad y amas al Señor sé
diligente, busca ayuda, confiesa, déjate ministrar. Deja de lado todo orgullo y no importa el cargo que ocupes dentro de la iglesia, ten la disposición de dejarte purificar, es mejor ser reprendido por el hombre
que por Dios, es preferible ser desaprobado por el hombre si es que de esa manera Dios te aprobará.

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2 Comentarios

  1. David El 3 noviembre, 2017 - 3:14

    Impresionante…!! Bendiciones mis hermanos desde Honduras los saludamos, me ayuda a reflexionar como depósitar mis deseos en Dios

  2. Adriana El 3 noviembre, 2017 - 17:27

    Felicitsciones …. Cuan importante su exposicion e interesante tema con fundamentacion biblica!!!
    Dios les bendigA !!!

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