Uno en Cristo

 

“Entonces Jesús les dijo: —Todos ustedes perderán la fe en mí debido a lo que me sucederá esta noche, porque dice en las Escrituras: “Mataré al pastor y las ovejas del rebaño serán dispersadas”.  Pero después de que yo resucite, iré delante de ustedes a Galilea.”  Mat 26:31-32″

Jesús les está hablando a sus discípulos justo antes de la crucifixión, sabe con certeza lo que le espera, no ignora la cruz. Tampoco ignora cuál será la reacción de los suyos, todos huirían atemorizados y se dispersarían. Sin embargo no hay reproche en sus palabras, parece una simple aclaración: “como yo no estaré, ustedes serán dispersados”. Sigue diciendo: “luego de resucitar iré a Galilea y allí nos encontraremos nuevamente”.

¿Por qué Jesús no les reprende por dispersarse? ¿Por qué no hay enojo en sus palabras? Simplemente porque conocía que el elemento de cohesión entre las ovejas es Él y cuando hay ausencia de Cristo, hay dispersión.

La unidad de la iglesia depende pura y exclusivamente de eso: de un Cristo vivo, que se vuelva el elemento aglutinante, en torno a quién sus ovejas nos reunimos. La unidad no es alrededor de una denominación, doctrina, práctica litúrgica o persona, la verdadera unidad es alrededor de Cristo, Él en el centro.

Por más que nos esforcemos en traer unidad al Cuerpo esto no sucederá a menos que tengamos un Cristo vivo y que cada uno lo experimente. Cuando Cristo resucitó la unidad se hizo efectiva, por eso en el aposento alto estaban “todos juntos y unánimes”, es la vida de Jesús la que nos une.

Cuando, como individuos, conocemos al Cristo resucitado y tenemos experiencia con Él, entonces la unidad se dará casi sin esfuerzo alguno, como las virutas de metal que al ser atraídas por el imán se unen a él y, por ende, unas con otras.

Si has estado alejado del rebaño, si has estado disperso o eres parte de un grupo disperso, Cristo no te reprende, entiende que sin Su vida esa sería la consecuencia, pero hoy te invita a conocerle, a recibir su vida en la tuya, esa vida de resurrección que nos atrae a Él mismo y a los demás.

El misterio de la reconciliación está en marcha y su voz se hace oír: “Reconcíliense con Dios” y la reconciliación con mi hermano es consecuencia ineludible.

El poder del UNO es posible sólo en Cristo.

5 Comentarios

  1. Nataly El 3 Agosto, 2017 - 1:39

    Espero todo los miercoles leer sus ensenanzas!! muchas gracias por llevar la palabra de Cristo al mundo!!! Dios los siga bendiciendo!!!

  2. Semei El 3 Agosto, 2017 - 16:01

    Bendito es mi Dios su hijo y su Espíritu Santo como bendita es la palabra, que Dios los bendiga guarde y proteja, creo en las generaciones venideras santas que así sea AMÉN.

  3. Matías El 6 Agosto, 2017 - 14:42

    estaba esperando hace mucho algo que hablara sobre este tema, ya que en mi ciudad el señor esta trayendo no solo unidad entre hermanos, sino también del cuerpo de cristo

  4. David El 10 Agosto, 2017 - 19:54

    Amen vamos con todo y vamos por más porque si lo tenemos a ÉL lo tenemos todo ,y en nosotros la esperanza de Gloria somos uno 1 en ÉL NO desistiremos junto con nuestras familias permaneceremos en Tí nuestro amado nuestro tesoro muchísimas bendiciones ….!!!! Vamos por #más👆🏼

  5. Chrissie El 10 Agosto, 2017 - 22:11

    Wow, Dios los siga usando poderosamente

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